Nombre: Flores rotas
Categorías: Drama, Comedia
Director: Jim Jarmusch
Año: 2005

Otras reseñas para esta película

Maria del Rosario Acosta Lopez * * * *
Javier Moreno * * * *
Mauricio Reina * * * ½

Flores rotas (2005)

Aunque no estoy muy segura de qué dirán los fans de Jarmusch al respecto (y normalmente los fans de cualquier director tienden a ser bastante nostálgicos, y a pensar siempre que “sus primeras películas son las mejores”) creo que Broken Flowers podría ser la mejor película de Jarmusch. Al menos, creo, es la que más he disfrutado hasta ahora. Tal vez porque es, hasta ahora, su película más accesible: será seguramente mejor recibida por un público más amplio que el de sus otras películas, un público menos intelectual. Dejando de lado una especie de hálito pretencioso que rodea otras de sus películas, y apoyado por la actuación impecable de Bill Murray –quien le da a la película un tono muy similar al de Wes Anderson sin que, por ello, deje de ser el estilo típico de Jarmusch–, Broken Flowers es claramente el resultado del trabajo de un director que, más que nunca, está seguro de lo que hace y se siente en confianza para ponerlo en escena sin ningún asomo de duda y sin dar la sensación de tener que justificarse (cosa que –lo lamento mucho, sé que muchos estarán en desacuerdo conmigo por este comentario– se alcanza a sentir en sus otras películas). Algunos han dicho que la combinación Jarmusch-Murray resulta redundante; yo creo que es la fórmula perfecta para conseguir que el humor característico de Jarmusch no resulte pesado, y para lograr que la sutil actuación de Murray (tal y como la vemos, por ejemplo, en Lost in Translation) se destaque sin ser hostigante.

La película resulta ser especialmente sensible, triste, y, aunque agradable de ver, difícil de digerir. Jarmusch retoma el estilo de película de carretera (es una especie de combinación de Paris, Texas, de Wenders, y The Straight Story de David Lynch, unido con una mirada a la sociedad norteamericana similar a la de las últimas películas de Alexander Payne), para recorrer un viaje que no encuentra, al final, ninguna resolución, y del que el protagonista –Don Johnston–  no obtiene los resultados esperados. Salimos del teatro sin saber la respuesta al misterio que suscita el viaje desde el principio:  averiguar cuál de sus cinco exnovias es la madre de un hipotético hijo anunciado en una carta anónima. Pero eso, precisamente, es lo que hace aún más valiosa la historia, y confirma, al final, lo bien construida que está toda la narración. El viaje, como en el famoso poema de Cavafis, es lo importante en esta historia. Cualquier misterio es irrelevante, porque lo que estamos invitados a presenciar es la manera como Don (Bill Murray) –sobre quien, por lo demás, descansa todo el peso de la película: ningún otro actor aparece por más de diez minutos–  se desenvuelve en todas las situaciones –que van desde lo ridículo a lo absurdo, pasando por lo cómico y lo dramático– y atraviesa, sin que eso parezca afectarlo del todo, el viaje por su pasado. La película de Jarmusch muestra lo mejor del cine independiente norteamericano, y nos recuerda que los buenos directores son siempre, sobre todo, al final de cuentas, grandes narradores de historias. 

Mejor escena: Toda la primera secuencia de la película es espectacular; pero las escenas más graciosas son, definitivamente, aquellas en las que Murray comparte escenario con Jeffrey Wright (Winston en la película). Lo peor: algunas escenas se extienden demasiado… no llega, sin embargo, a ser incómodo. Vale la pena: la actuación de todos los actores que intervienen –la mayoría mujeres–, aunque no aparezcan por mucho tiempo.  Véala si: le gusta Jarmusch pero es capaz de aceptar que haga películas para un público “menos selecto”; nunca le ha gustado Jarmusch pero ha disfrutado mucho las últimas películas de los nuevos directores norteamericanos (Alexander Payne, Wes Anderson, Sofia Coppola). 

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