| Nombre: | Julia, una mujer seductora |
| Categorías: | Drama, Comedia |
| Director: | István Szabó |
| Año: | 2004 |
Julia, una mujer seductora (2004)
Sucedió en el teatro
El viejo maestro húngaro István Szabó continua sorprendiéndonos. Su larga asociación con el cinematografista Lajos Koltai nos ha traído obras tan interesantes como Encuentro con Venus (1991) y El amanecer de un siglo (1999), y ahora vuelven a escena con Julia, una mujer seductora (Being Julia, 2004), que Ronald Harwood adaptó a partir de Theater, una novela del venerado William Somerset Maugham.
La pieza se centra en el mundillo de las trasescena teatral de la Londres de los años treinta, en el que Julia Lambert (Annette Bening, nominada al Oscar por este papel), una famosa actriz madura, intenta darle sentido a su vida y a su carrera, para encontrarlo en los brazos de un joven y arribista amante, ante la mirada complaciente de su marido, quien es a su vez su empresario teatral.
Como cuadro de costumbres de una época, la película funciona maravillosamente. Es una delicia ver a una actriz tan dotada como Annette Bening deslizarse con facilidad entre los agudos y picarescos diálogos que el argumento pone su boca y en la de cada una de los personajes principales, en una lucha de ingenio lingüístico, en la que el espíritu de su fallecido maestro teatral (interpretado por Michael Gambon) parece llevarse las mejores líneas.
Historia de una venganza entre una mujer madura y una joven aspirante, la película guarda alguna similitud en su tono con Eva al desnudo (All about Eve, 1950), el afilado y muy premiado drama de Joseph Mankiewicz que protagonizaron Bette Davies y Anne Baxter. Sin embargo, no es posible hacer una comparación más allá de la atmósfera y la mordacidad compartidas. El clásico de Mankiewicz es probablemente unos de los mejores guiones de toda la historia de Hollywood, mientras la película de Szabó sufre de algunos altibajos narrativos, sobre todo al principio del filme.
Sin embargo, hay que admitir que en Julia, una mujer seductora, la pantalla se llena de ingenio y de humor negro, elementos escasos en el cine de hoy en día y que hacen brillar a esta película, cuyo desarrollo dramático nos lleva hasta un final en el que Julia se queda repentinamente sola. Junto a ella, una cerveza y su triunfo. ¿Qué más podría pedir?
