Nombre: El aviador
Categorías: Drama, Acción, Basado en hechos reales, Histórica
Director: Martin Scorsese
País: Estados Unidos
Año: 2004

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Pedro Felipe * * ½
Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * *

El aviador (2004)

El peligro de volar cerca del sol

Ya nadie hace cine como Martin Scorsese. El aliento épico de sus filmes se ve casi anacrónico en un panorama cinematográfico donde las pequeñas producciones están a la orden del día, hechas con pocos recursos y narrando historias pequeñas, pero muy humanas. Por eso las enormes proporciones de El aviador (The aviator, 2004) se antojaban un pesado lastre del que pocos logran librarse, sin importar incluso que fuera el propio Scorsese el responsable de hacer volar esta gigantesca nave de celuloide.

La maestría del maestro neoyorquino se ha puesto a prueba y, tal como ocurrió con Pandillas de Nueva York (Gangs of New York, 2002), el resultado final no nos deja del todo satisfechos. Estamos hablando de dos películas con unos valores de producción altísimos, donde no se escatimó en gastos de vestuario, maquillaje, locaciones, decorado y un sin fin de puntillosos detalles que hacían de la puesta en escena el eje de unos filmes esplendorosos en lo visual, pero cojos en lo narrativo.

Las dificultades de El aviador subyacen al guión de John Logan, de quien recordamos su trabajo -por cierto irregular- en el argumento de Gladiador (Gladiator, 2000). El personaje de Howard Hughes, protagonista del filme, es el típico antihéroe de Scorsese, obsesivo y de ideas enfermizas más grandes que él, de ahí que no fuera raro que el director se interesara en el proyecto, luego de que Michael Mann fuera excluido en el proceso inicial. El abordaje del filme es lo discutible, pues pretende deslumbrarnos -y por momentos lo consigue- con la hermosa recreación histórica de  dos décadas de la historia de Hollywood, donde Hughes tenía puestos sus intereses, mientras pierde de vista la humanidad del personaje central, un ser definido más por sus impulsos que por una manera de pensar que, aunque patológica, ameritaba se nos permitiera mirar más cerca dentro de ella. La película permanece siempre fuera del personaje, mirándolo actuar, gritar, correr, tambalearse y caer, pero no se toma ni un minuto del extenso metraje para analizar cuales son los motivos del ser humano que sufría dentro de esa poderosa figura externa llamada Howard Hughes. Vean por ejemplo la aproximación verista e íntima que Scorsese hizo de Travis, el personaje de Taxi Driver (1976) y comprenderán el abismo tan enorme que hay entre una y otra cinta. Que a su vez es la misma brecha que hay entre Robert DeNiro y Leonardo DiCaprio como actores.

Contagiado de los vicios de la narración de Hollywood, a este filme de Scorsese le hace falta riesgo y le sobra comodidad. El argumento es plano: saltos episódicos en la vida de un hombre durante dos décadas de su existir, mostrándonos su apogeo y su caída libre hacía profundidades psiquiátricas, sin que realmente nos sintamos por un momento cercanos a este aviador excesivo que hizo de su vida un infierno.


¿Son injustificadas sus once nominaciones al Oscar y los premios que ya ha conseguido? Más que por los propios méritos del filme, parecieran una señal de respeto frente a un autor al que se le han negado distinciones previas probablemente más merecidas. Nos alegra de veras por Scorsese, un maestro que admiramos y respetamos. Lo sentimos por el cine.

 

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