Nombre: 21 gramos
Categorías: Drama
Director: Alejandro González Iñárritu
País: Estados Unidos
Año: 2003

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Juan Carlos Gonzalez Arroyave * * * ½

21 gramos (2003)

Lo que pesa un colibrí

21 gramos  (21 grams, 2003) es el segundo largometraje de Alejandro González Iñárritu, un director mejicano de cuarenta años que surgió de la publicidad, la radio y la televisión local, para debutar en el cine con el impresionante éxito que representó Amores perros (2000), filme galardonado y elogiado en todas las esferas. Tras su participación con un cortometraje en 11'09"01 (2002), vuelve a unirse al escritor y guionista Guillermo Arriaga para contarnos una historia que es un relato segmentado y coral de vidas aparentemente no relacionadas entre sí, pero que confluirán en un momento y en un espacio dado, como eje dramático de una narración contada desde diversos ángulos y con diferentes voces, que le permiten lentamente al espectador armar en su cabeza el rompecabezas de una historia compleja en el que hay una continua transgresión temporal de los eventos.

Si esta descripción evoca el estilo de Amores perros, no se trata de una mera casualidad, pues ambas películas comparten una estructura fílmica similar, casi como si se tratara de variaciones paralelas alrededor de una misma idea, donde el destino pareciera estar sujeto a las veleidades del azar, que funciona en ambas películas como catalizador que va a unir las vidas de seres desconocidos que, quizá, tenían en común más de lo que aparentaban.

La novedad aquí radica en la producción y el reparto del filme, pues 21 gramos fue filmado en Estados Unidos, con un reparto encabezado por figuras de primer orden como Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro, en una muestra de confianza en las capacidades ya probadas del dúo González - Arriaga. La laberíntica narración de la película, de desarrollo no lineal, nos lleva adelante y a atrás en el tiempo, para contarnos la historia de un profesor (Penn) con una enfermedad cardíaca terminal que recibe a tiempo un transplante. Las tristes circunstancias que determinaron que hubiera un donante, son el cruce de caminos de tres historias que más que encontrarse, colisionan.

El desasosiego de esas vidas lo refleja el director en la cámara al hombro que utiliza, en la rapidez de la edición, en la película llena de grano y altos contrastes que le dan adrede a la imagen un aspecto sucio y descuidado. No hay tregua para estos seres y eso lo sabemos desde muy temprano, pues al adelantarnos sucesos que van a ocurrir mucho más adelante en el tiempo, se nos ahorra el descubrimiento de una momentánea sorpresa, pero se nos crea una expectativa mucho más duradera e intensa.

A pesar de todo, esta es una historia de redención. Cada uno de los tres personajes -magníficamente interpretados- atraviesa un doloroso purgatorio donde va a exponer sus culpas, algunas que hemos presenciado, otras que ignoramos, pero al final verán -cada uno a su modo- la luz y sabremos que es tiempo de darles, y darnos a su vez, un momento de paz. La dureza del relato se verá así compensada y aliviada.

Ojalá la carrera de González Iñárritu continúe en estos cauces, para bien del cine latinoamericano y mundial. Quizá en términos de peso, 21 gramos sea una cifra ínfima. Pero en términos de cine esta obra pesa toneladas.

 

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