Nombre: Snowpiercer
Categorías: Drama, Acción, Ciencia Ficción, Política, Road movie, Basada en una novela gráfica, Futurista
Director: Joon-ho Bong
País: Corea (Sur)
Año: 2013

Otras reseñas para esta película

Paula Andrea Chaparro * * * *

Snowpiercer (2013)

La helada miseria humana

“Recorriendo la gran inmensidad de un invierno eterno, y el hielo de un lado a otro de la tierra, rueda un tren que jamás se detiene. Es “El Rompenieve”, de mil y un vagones.”

Así comienza la novela gráfica francesa Le Transperceneige (Jaques Lob, Benjamin Legrand, y Jean-Marc Rochette), en la cual se basa Snowpiercer, una de las mejores películas postapocalípticas de los últimos años. Esta joya de la ciencia ficción es un retrato crudo de las bajezas y noblezas de las que son capaces los vestigios de la humanidad, contenidos en un tren a motor de movimiento perpetuo que viaja alrededor del mundo. Tras una nueva glaciación, causada por el afán de detener el calentamiento global disparando bombas químicas al cielo, los hombres y mujeres sobrevivientes se concentran aquí, divididos por clases, distribuyendo en los últimos vagones a las más bajas y en los vagones delanteros a las más altas.

Como si éste panorama no fuera ya desolador, los castigos del brazo armado de esta pequeña sociedad en movimiento a quienes osen desafiarlos son tan intolerables como grotescos y le dan a Snowpiercer una sombra de drama intenso, de impotencia, que consigue con facilidad la simpatía del espectador, lo cual es una ventaja para la cinta debido a los escenarios subsecuentes de rebelión.

Su estructura, su dirección, su reparto, y su guión, son bastante acertados, y es una delicia tener la oportunidad de ver en pantalla un ensamble de elementos tan bien logrado. La dirección, a cargo del surcoreano Bong Joon-Ho, tiene ese ingrediente de crudeza tan característico del cine oriental y tan necesario en éste tipo de narrativa desesperanzadora y lúgubre. Además del manejo de la tensión y el suspenso, el director supo entretejer un reparto de grandes estrellas sin desconocer el talento de ninguna, lo cual es muy loable debido al peso actoral de las mismas.

Chris Evans, el héroe evidente, encabeza el lote con la interpretación convincente de Curtis, un hombre torturado del último vagón, harto de conformarse con su suerte, preparado para luchar por lo que cree justo. Jamie Bell, el eterno Billy Elliot, es Edgar, su compañero fiel, quien lleva sobre sus hombros una de las cargas más dramáticas del film. También tenemos a la Oscarizada Octavia Spencer, quien lejos de su típica comedia, nos entrega la verosímil interpretación de Tanya, una madre dispuesta a todo por su hijo. La figura de John Hurt, es un lujo: ver a una de las grandes leyendas de la actuación británica como Gilliam, el consejero de esta especie de “pueblo” oprimido, es conmovedor.

Los aliados improbables de este grupo son un par de drogadictos, el constructor del sistema de seguridad del tren, Namgoong Minsoo, interpretado por Kan-Ho Song, y su hija, Yuna (Ah-Sung Ko). Allison Pill, en el pequeño, pero desestabilizante rol de la maestra, consigue nuestro odio profundo en sólo un par de escenas a causa de su falta de moral, y Ed Harris como Wilford, un personaje tan arrogante y controlador como Christof de The Truman show, son una sobresaliente cuota maligna. Sin embargo, quien brilla indiscutiblemente como villana es una irreconocible Tilda Swinton, dándole vida a Mason, una especie de ministra de comunicaciones entre la parte delantera del tren y los demás vagones. Su transformación física, unida a su talento innato, logran que su estrella brille aún más.

Gracias a un argumento claro y a personajes bien escritos, la historia se desenvuelve sin problemas, sin detalles subrepticios que puedan obstaculizar el entendimiento del espectador, y la suma de todos los factores da como resultado una historia de esperanza cruda y sucia, un poco inmerecida, pero desesperada, y el inquietante desenlace nos deja el corazón agotado y, curiosamente, deseando más.

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