Nombre: Guardianes de la galaxia
Categorías: Acción, Comedia, Ciencia Ficción, Aventura, Fantasía, Cómics, Basada en un cómic, Futurista
Director: James Gunn
País: Estados Unidos
Año: 2014

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Samuel Castro * * ½

Guardianes de la galaxia (2014)

Nietos de un dios menor

En una de las muchas, demasiadas secuencias de acción, de Guardianes de la galaxia, Peter Quill, su personaje principal, menciona dos objetos: el Arca de la Alianza y el Halcón Maltés. Esas dos referencias son una declaración de principios de lo que en verdad es la última película de Marvel. Por un lado, hablan de Los cazadores del arca perdida, aquella historia que Steven Spielberg y George Lucas idearon como homenaje a las películas seriales de los años cuarenta. No es casualidad que esta cinta comience exactamente como aquella, con el protagonista intentando rescatar un objeto valioso que reposa en un pedestal. En su intento, Spielberg y Lucas tomaban las características de aquellas cintas (un héroe que siempre tiene una frase ingeniosa para replicar, una conspiración más importante de lo que parece, una chica en apuros) y las adaptaban a los valores de los Estados Unidos en los ochenta: la mujer en peligro era la que salvaba al héroe, éste podía equivocarse y ser gracioso.

La segunda referencia es a El halcón maltés aquella película en que un detective privado se metía en toda clase de embrollos y problemas con la excusa de una estatuilla valiosísima. Esta estatuilla era lo que se conoce en la jerga cinéfila como un weenie, un objeto tangible que todos quieren poseer y que hará que diversos personajes se enfrenten para conseguirlo. En Guardianes de la galaxia el weenie es el orbe, esa esfera que Quill rescata al principio (de forma demasiado fácil, una de las debilidades de la trama donde todo ocurre con una simpleza pasmosa), que se supone tiene un inmenso poder destructor y que le permitirá cruzar sus destinos con la bella y verde Gamora, con el musculoso Drax y con los cazarrecompenzas Rocket y Groot (otro signo de lo que no funciona en la película es que sus personajes más carismáticos son los generados totalmente por computador), cuatro aventureros con los que descubrirá que incluso los parias y los solitarios necesitan una familia, un grupo de amigos.

El problema de Guardianes de la galaxia es que en realidad no es una historia sino una larga presentación de personajes hecha para que en la secuela tengamos más claro quién es quién. Así que todo lo demás, los excesivos y bellos planos de ubicación, los extraterrestres con maquillajes bien diseñados, los personajes secundarios que no vienen al caso (¿habrán tenido alguna vez papeles más fáciles Benicio Del Toro, Glenn Close o John C. Reilly?), la nostálgica banda sonora, no son más que pegamento para unir a unas figuras de juguete que no logran estar a la altura de sus referentes cinematográficos, ni en lo actoral (Chris Pratt no tiene ni de lejos el carisma de Harrison Ford), ni en lo narrativo (aparte de las referencias ochenteras algunos diálogos dan pena). James Gunn no entendió lo que sí tenían claro Spielberg y Lucas. Una cosa es homenajear a las películas de serie B y otra cosa es intentar con tanto ahínco hacer una, que el resultado es una superproducción de serie C.

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