Nombre: Ilo Ilo: Retratos de familia
Categorías: Drama, Familiar, De época
Director: Anthony Chen
País: Singapur
Año: 2013

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Samuel Castro * * *

Ilo Ilo: Retratos de familia (2013)

Toda vida es especial

Dos escenas resumen el sentido de Ilo Ilo, la película de Singapur que ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cannes del año pasado. En la primera, Tack, el padre de la familia que protagoniza esta historia, intenta vender las muestras de un vidrio templado industrial, comparándolo con un vidrio común. De pronto el cliente, en vez de pegarle con el martillo que carga Tack para hacer la demostración, golpea el fragmento de muestra contra la esquina de una mesa y lo hace pedazos. Tack no sabe qué decir ni qué excusa dar. Su carrera como vendedor, debido a la crisis económica vivida en Asia a finales de los noventa, momento histórico en el que se sitúa la película, igual que su muestra de vidrio, está hecha pedazos.

Esa es sólo una de las muchas pequeñas crisis que viviremos acompañando a la familia de Tack, pues lo que nos recuerda Ilo Ilo con la narración pausada y tranquila que le da Anthony Chen, su director y guionista, es que si miramos con atención, todas las familias tienen historias dignas de contar, hechas de drama, de comedia involuntaria, de vida. ¿Cómo no conmovernos con la misión de la mamá? Redactar las cartas con las que despiden a sus compañeros en la empresa donde trabaja. ¿Por qué no reírnos cuando al hijo de la casa lo regañan cuando en vez de prestar atención a clase está llenando un cuaderno con los resultados de las loterías, convencido de que podrá apostarle al número ganador?; imposible no identificar en el trato que le dan a Terry, la muchacha filipina que llega a trabajar en los oficios de la casa, los mismos pequeños abusos que muchas de las familias colombianas tienen con sus propias empleadas.

Chen, que escribe el guión atando recuerdos de él mismo cuando niño (la película se llama Ilo Ilo porque de esa provincia de Filipinas era la niñera que lo crió), elige contarnos todo sin juzgar, sin inclinar la balanza moral de un personaje hacia ningún lado. Porque en la vida cotidiana no somos sólo buenos o malos. La mamá, por ejemplo, se pone celosa de que su hijo se esté encariñando con Terry y quiera tomarse fotos con ella el día de su cumpleaños. Y a pesar de eso y de los desaires, se preocupará por su futuro en el momento más complicado de su economía. Puede que le falte algo más de carga dramática, para que algunos elementos de la trama no sean sólo una anécdota, pero en Ilo Ilo, Anthony Chen logra tejer un conjunto vital, que transmite simpatía y emoción.

La segunda secuencia esencial de la película ocurre después de que al hijo lo castigan duramente en el colegio, para ponerlo de ejemplo. Terry está curándolo mientras él, como es costumbre, dice cosas con la grosera franqueza de los niños. En algún momento se da cuenta de que ha herido a Terry y le pide perdón. Han pasado unos cuántos meses desde que ella llegó a cuidarlo, pero ha sido suficiente. El niño ha aprendido por fin que no está bien herir gratuitamente a nadie. Se ha vuelto mayor y mejor. Y nosotros, por fortuna,  hemos estado ahí para festejarlo.

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