Nombre: El sorprendente Hombre Araña 2: Amenaza de Electro
Categorías: Acción, Fantasía, Comedia romántica, Romance, Cómics, Basada en un cómic
Director: Marc Webb
País: Estados Unidos
Año: 2014

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Samuel Castro * *

El sorprendente Hombre Araña 2: Amenaza de Electro (2014)

Esta telaraña no es resistente

A diferencia de Clark Kent, Bruce Wayne o Tony Stark, Peter Parker no es un hombre hecho y derecho. Se está haciendo apenas, no podemos olvidarlo. Poco después del comienzo de esta entrega de la franquicia nos lo presentan intentando llegar a su ceremonia de grado de la secundaria, mientras desbarata un intento de robo de material radioactivo por las calles de New York. Que no sea un tipo con los recursos económicos de Wayne, que carezca de la invencibilidad de Superman y que además sea un joven lleno de dudas existenciales, como todos lo fuimos, ha convertido a Spiderman en el superhéroe más cercano a la gente que existe. El problema es que los productores y los guionistas de El sorprendente Hombre Araña 2: Amenaza de Electro parecen demasiado atareados en crear secuencias de acción complicadas y asombrosas para recordarlo.

Como escribí hace dos años en esta misma columna, lo mejor de la reedición de esta franquicia cinematográfica es el gran acierto que implica un casting perfecto. Andrew Garfield como Peter y Emma Stone como Gwen Stacy no sólo trasladan a la pantalla la química que los une por fuera de ella, sino que logran que todos sus diálogos tengan la magia de las comedias de situación norteamericanas de los años cuarenta. Sus buenas actuaciones consiguen que se sientan cortas las escenas que comparten. Caso contrario ocurre con las secuencias de acción, técnicamente asombrosas, visualmente impecables, pero con cierta tendencia a estirarse más de lo debido, como si el director tuviera la necesidad de enrostrarnos su perfección una y otra vez.

Christopher Nolan con su trilogía de Batman y Joss Whedon con The Avengers, demostraron saber que el cine no funciona igual que los cómics, donde un guión mediocre puede camuflarse con el talento del dibujante, que hará que pasar las páginas sea un placer. Por muchos efectos especiales que haya, si la historia tiene flaquezas serán percibidas y eso es lo que ocurre a partir de la mitad de la película, cuando comienzan a ocurrir cosas que no aguantan dos preguntas lógicas, como una negativa de Peter a prestar su sangre para un experimento o una entrada demasiado fácil a un lugar de alta seguridad. Si a eso le añadimos que ciertas ideas no parecen homenajes sino simples faltas de inspiración (¿no es esa entrada de Peter al laboratorio secreto familiar una adaptación neoyorquina de la Fortaleza de la Soledad?, ¿no se ve esa secuencia de cierre como calcada del final de Los increíbles) y a que repiten ideas que ya estaban en la primera entrega (otra vez un niño valiente con la máscara roja), tenemos como resultado una película que no alcanza a satisfacer las expectativas que un tráiler excesivamente franco había encendido.

Es cierto que esta cinta supone la entrada a la madurez del personaje principal, un héroe que apenas se está haciendo a sí mismo. Pero pareciera más bien, comparando ésta con la anterior película, que se está deshaciendo. Como una telaraña frágil en una tarde de lluvia.

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