Nombre: A veinte pasos de la fama
Categorías: Drama, Documental, Musical, Histórica
Director: Morgan Neville
País: Estados Unidos
Año: 2013

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½

A veinte pasos de la fama (2013)

Las que hacen chubi-dubi-du

Nada de llegar a la taquilla y preguntar qué va a comenzar. Nada de eso. Para disfrutar de verdad A veinte pasos de la fama hay que conocer con anterioridad de qué trata la película y saber que si uno ama la música norteamericana de los sesentas y setentas, si a uno le encanta saber los nombres de los actores de reparto y leer los créditos de producción en la información de los discos, o si vive enamorado de los chubi-dubi-du, que suenan de fondo en muchas de las canciones de nuestra vida, esta película será una mejor experiencia para el fin de semana que cualquier súper producción donde un volcán estalla. Porque este documental, ganador del Óscar en su categoría hace unos meses, si algo tiene es emociones. Y ninguna se puede fabricar por computador.

Hay melancolía, por ejemplo, como en todo buen drama. Porque no hay sentimiento más apropiado para describir emocionalmente las historias de vida de las mujeres que protagonizan esta película. La mayoría comenzó en el negocio de la música en una época en que decir “mujeres de color”, como pasa en la letra de Walk on the wild side de Lou Reed ya era una osadía. Y cuando finalmente pudieron superar el prejuicio de la raza e inyectarle a la música popular la fuerza de los coros góspel de las iglesias afroamericanas a las canciones, esencial para el soul, el rock y el pop como los conocemos hoy en día, continuaron luchando contra dificultades: tener que lucir sexis y provocativas en el escenario, como si fueran mercancía a la venta; aguantar a productores musicales abusivos, como Phil Spector (que no queda muy bien parado en la cinta), que las amarraban con contratos leoninos; superar sus propios miedos a convertirse en estrellas o entenderse a sí mismas como un parte de una época que no soportaba que hubiera frente a los reflectores y las cámaras más de una Aretha Franklin o una Diana Ross.

Por eso el documental tiene un título tan bien puesto No es sólo que estas mujeres  debieran ganarse la vida cantando a veinte pasos de las estrellas en los conciertos (y si algo brilla en la cinta son las estupendas imágenes de archivo, con recitales y presentaciones fabulosas) sino que ellas mismas no lograron superar, por múltiples circunstancias, ese pequeño espacio que hay entre el talento excepcional y el reconocimiento popular. Por qué no lo lograron es la pregunta que parece querer responder la cinta. Y aunque tiene debilidades, como el hecho de que no siempre se sienta correcto, narrativamente hablando, el balance entre las múltiples historias, “A veinte pasos de la fama” es un buen documental que consigue iluminar una época.

Sí, ese tipo musculoso que toca la guitarra en las escenas finales acompañando a la extraordinaria Darlene Love es Bruce Springsteen. Junto a él, Mick Jagger, Sting y Stevie Wonder, también aparecen recordando lo que tanta música prefabricada actual ha olvidado: que detrás de una voz, hay una vida. Y sólo las vidas profundas logran transmitir eso que llamamos arte, con sólo cantar chubi-dubi-du.

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