Nombre: Her
Categorías: Drama, Ciencia Ficción, Romance, Comedia dramática, Futurista
Director: Spike Jonze
País: Estados Unidos
Año: 2013

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Samuel Castro * * * *

Her (2013)

Sombras de árboles

En los muros del ascensor del edificio donde vive Theodore, se proyectan las sombras de unos árboles mientras se sube o se baja de algún piso. No hay tales árboles en realidad, pero la sensación de tranquilidad que proporcionan seguramente calma a la gente, haciéndole pensar que vive en un lugar mejor, menos artificial.

Ese sería el objetivo de las tecnologías que usamos cada vez más: orientarnos en un sitio desconocido, conectarnos con otros sin que importe la distancia. Darnos la sensación de que todo es más fácil. Sin embargo, como sabrá Theodore gracias al guión maravilloso de Spike Jonze, justamente premiado con un Óscar en la ceremonia de este año, toda relación real, por más ayuda de la tecnología que tenga, trae sus complicaciones.

¿De verdad es una relación “real” —se preguntarán ustedes— la que tiene Theodore con Samantha, esa especie de asistente virtual ultra-avanzado, de ese futuro muy cercano que Jonze dibuja bonito pero uniforme, como si todos compráramos nuestra ropa y muebles en la misma tienda? Por supuesto que sí. La voz de Scarlett Johansson, llena de entonaciones emocionales, cuidadosamente actuadas para representar un alma femenina, nos ayuda a pensar en Samantha como en alguien que está ahí aunque no lo veamos, compartiendo lo que piensa (porque piensa, claro, esto es el futuro), lo que siente, lo que aprende, con el espíritu sensible de Theodore, bellamente representado por un Joaquin Phoenix que se luce en cada escena de Her, con una variedad de recursos actorales que abruma y gestos de ternura y amabilidad no muy comunes en los personajes que normalmente representa.

Jonze, que ha construido una de las obras más interesantes del cine actual, explorando siempre las posibilidades de la imaginación (“entrando” en la cabeza de otro, como en ¿Quieres ser John Malkovich?, reflexionando sobre el proceso creativo, como en Adaptation, mostrándonos Donde viven los monstruos a través de los ojos de un niño), continúa con su tema, desafiándonos con una historia de amor que ante unos ojos “realistas” podría verse como puramente imaginada. Lo más inquietante de esta película cálida y reflexiva al mismo tiempo, es que no parecemos muy lejos de vivir historias como las de Theodore. ¿Cuántos amigos hemos conseguido compartiendo frases en Twitter o en salas de chat?, ¿a cuántos de ellos nunca hemos conocido físicamente?

Theodore trabaja en una compañía donde se escriben cartas “personales” por encargo. Su vecina hace videojuegos donde las mujeres aprenden a ser mejores mamás. ¿Acabaremos también enamorándonos de unos sistemas operativos que nos ofrezcan la posibilidad de conversar, esa “ciencia” que parece hoy un conocimiento olvidado por las nuevas generaciones? Her nos cuestiona y nos hace preguntas sin renunciar a contarnos una historia de amor, con todos sus matices, sus alegrías y sus descensos. Sin dejar de recordarnos que siempre estamos buscando la sombra de un árbol, virtual o real, bajo la cual podamos guarecernos.

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