Nombre: Agosto
Categorías: Drama, Basada en una obra de teatro
Director: John Wells
País: Estados Unidos
Año: 2013

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Samuel Castro * * ½

Agosto (2013)

La sal de las heridas

A veces es una ventaja no saber. En el caso de Agosto, por ejemplo, lo más probable es que ninguno de nosotros haya visto “August: Osage County”, la obra de teatro, ganadora de un Pulitzer y un Tony (dos de los premios más prestigiosos de Estados Unidos) en la que se basa la película. Y puede que sea lo mejor, pues cuando uno averigua que la puesta en escena teatral duraba más de tres horas frente a las dos de la película, tiene la seguridad de que muchas cosas valiosas se cortaron para la adaptación, aunque el guión lo haya escrito el mismo autor de la obra, el actor y dramaturgo Tracy Letts.

Al no saber nada de esto ni haber vivido nunca un verano en Oklahoma ni estar pendiente de qué tan bien captó el reparto el acento sureño, es probable que como público tengamos la ventaja de llegar a la película menos cargados de prejuicios. Para nosotros Agosto es, simplemente, un drama familiar que se desarrolla en una casona rústica, donde padres, hijos y nietos tienen una de esas reuniones incómodas y agobiantes en las que se les dice a los niños lo grandes que están antes de descubrir que ya no son niños, alguien siempre termina contando una historia vergonzosa y viejas heridas quedan expuestas.

Pareciera que la única intención de Violet, la matriarca de la familia, es aprovechar el encuentro para echar sal en esas heridas. Sabemos desde que la conocemos, al comienzo de la cinta, que no se guarda nada a la hora de insultar a quienes le rodean, aunque sean las personas que ama, y nos enteraremos de que ha sido así siempre, no sólo ahora que está enferma. La actuación de Meryl Streep, justa nominada al Óscar, no sería tan interesante si no estuviera rodeada por un reparto que se luce en cada oportunidad que tiene: Margo Martindale como la hermana de Violet, incapaz de apreciar a su hijo, está soberbia; Julia Roberts como Barbara, la hija consentida, le calla la boca a algunos que a veces la subestiman como actriz y Chris Cooper da cátedra de cómo robarse una escena con su personaje del cuñado amable y conciliador. Esta es una película llena de buenos actores (hay muchos más) y da gusto ver lo que pueden ofrecernos.

Sin embargo, hay cosas que se sienten aunque no se sepan. Y después de un rato percibimos que deberíamos saber mucho más de los personajes que nos presentan para poder entender mejor sus reacciones y sus conflictos. El guión se concentra tanto en las peroratas de Violet que olvida darnos un poco más de los que se sientan con ella en la mesa. Y el intento de solucionar esos vacíos con historias de cosas que ocurrieron hace tiempo no hace más que alimentar nuestra curiosidad: ¿quién es esta familia?, ¿por qué han llegado a este punto de sus vidas? La película deja esta y muchas preguntas sin resolver y abandona a su suerte a personajes que habíamos aprendido a querer, sin darnos pistas de lo que ocurrirá con ellos. Tal vez habría sido mejor que nos contaran si algunas de esas heridas abiertas que nos mostraron, podrán cicatrizar alguna vez.

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