Nombre: Philomena
Categorías: Drama, Religiosa, Basado en hechos reales, Comedia dramática, Biográfica, Histórica, Basada en un libro de no ficción
Director: Stephen Frears
País: Reino Unido
Año: 2013

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Samuel Castro * * *

Philomena (2013)

Dios salve a Steve

¡Era tan fácil que esta película diera lástima! Lo tenía todo para que eso ocurriera. Una mujer muy joven que queda embarazada durante los años cincuenta, una familia que la desprecia por ello, un convento católico que la somete a un régimen de trabajo brutal a cambio de su manutención y la de su niño, una adopción que ocurrió sin su entera aprobación y cincuenta años después de los hechos, un remordimiento que ha durado toda una vida. En manos poco adecuadas, esta historia, que en verdad ocurrió y se convirtió en un libro escrito por el periodista Martin Sixmith, habría sido adaptada haciendo énfasis en los momentos más lacrimógenos del relato. Por fortuna para la película, uno de los que escribe el guión para cine es Steve Coogan, uno de los cómicos más talentosos de Inglaterra.

Gracias al balance que el guión sabe encontrar entre relato de denuncia, comedia de pareja dispareja y discusión sobre grandes temas, Philomena nunca cae en las trampas fáciles que todos nos sabemos. Habría sido más sencillo hacer que Philomena odiara con encono a las monjas que vendieron a su hijo a una pareja estadounidense o pintar al periodista como un “defensor de la verdad” que desinteresadamente desea ayudar a la anciana que quiere saber qué fue de aquel niño que perdió. Pero Steve Coogan y Jeff Pope evitan las escenas fáciles y se concentran en la relación que se forma entre Philomena y Martin. Son seres muy distintos: él educado en universidades prestigiosas, ella, con pocos estudios y amante de las novelas románticas baratas; él, sofisticado, ateo, seguro de sí mismo, ella católica de confesionario, llena de dudas. Y sin embargo, ambos se necesitan, pues él tiene que recuperar su prestigio perdido con una historia de “interés general” que pueda vender bien a los periódicos, como la de Philomena, y ella necesita de sus contactos y su experiencia para encontrar por fin a su hijo. La forma en que cada uno va influyendo en el comportamiento del otro, es lo mejor de este buen drama.

Decir que Judi Dench es una actriz grandiosa es casi una redundancia. Sin embargo, aunque esté nominada al Óscar por su encarnación de Philomena, es la actuación de Steve Coogan —que además de escribir y producir la película se reserva el otro papel principal— lo mejor de la cinta. Gracias al sentido del tiempo para el diálogo, tan propio de los comediantes, el humor del guión “toca” todas las escenas sin que pierdan fuerza dramática sino todo lo contrario, ganando en vitalidad, en frescura. Esta cualidad, más la siempre correctísima dirección de Stephen Frears (uno de esos directores cuyo mayor talento es que su dirección pase desapercibida en beneficio de la historia) y un precioso y sutil tema musical de Alexandre Desplat, logran que esta historia se desenvuelva frente a nosotros con fluidez, sin pedirnos que nos pongamos de parte de uno o del otro. Ambos actúan consecuentemente, ambos se equivocan, ambos aprenden. No hay manera de que una historia así produzca lástima.

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