Nombre: Capitán Phillips
Categorías: Drama, Suspenso, Política, Basado en hechos reales, Crimen, Basada en un libro de no ficción, Thriller
Director: Paul Greengrass
País: Estados Unidos
Año: 2013

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Samuel Castro * * *

Capitán Phillips (2013)

El capitán en su laberinto

La palabra “docudrama” es la que se utiliza en la jerga del cine para nombrar aquellas películas que recrean hechos reales, intentando presentarlos de la forma más fiel posible a lo que verdaderamente ocurrió. Paul Greengrass, el director de Capitán Phillips, llamó la atención de todo el mundo luego de que en 2002 hiciera un docudrama preciso, enérgico, en el que se destacaba el uso inteligente de la cámara en mano, sobre la masacre ocurrida durante una protesta de irlandeses por sus derechos civiles en enero de 1972. Esa protesta terminó conociéndose como el Bloody Sunday (domingo sangriento) —la misma de la canción de U2— y ese también fue el título de la película.

Aunque Greengrass se encargó de las últimas dos cintas de la trilogía Bourne, en medio de ellas dirigió otro docudrama poderoso e impactante: Vuelo 93, en el que narraba lo que pasó en aquel avión de United Airlines que durante el 11 de septiembre logró ser desviado por sus pasajeros para que no hiciera parte de los atentados terroristas de Al-Qaeda. Como en Bloody sunday, Greengrass lograba mostrarnos también la cotidianidad de “los malos” de la historia, para que no fueran simples caricaturas.

Por eso la elección de Greengrass para que se ocupara de la historia real del Capitán Richard Phillips, que en 2009 enfrentó, mientras comandaba un barco mercante por aguas africanas, a una banda de piratas somalíes que se tomaron la nave y luego lo secuestraron, es más que acertada. En sus manos y con ayuda de la fotografía de Barry Ackroyd y la música de Henry Jackman, alcanza esa sensación de verosimilitud e inquietud que muy pocos docudramas logran, puesto que con anticipación sabemos cómo terminan. Además, logra nuevamente “humanizar” los dos lados del conflicto, mostrándonos los temores y las desavenencias tanto de la tripulación como de sus captores. Aunque, por supuesto, no podría haber sido tan efectivo sin la ayuda de Tom Hanks, quien casi con seguridad puede esperar una nominación al Óscar por su encarnación del protagonista de la historia.

Como en los mejores momentos de su carrera (piensen en Philadelphia o en Náufrago) Hanks es el hombre común que se bate contra una situación extraordinaria. No hay aquí ni el mínimo intento por mostrarnos al héroe musculoso que se las sabe todas. Éste es un hombre bueno que sólo tiene en mente el bienestar de la gente que lo rodea (miren cómo trata de curar y salvar al más joven de los piratas) y luego, volver a casa con su familia. Lo mejor de todo es que con los años, Hanks parece seguir encontrando nuevas posibilidades expresivas para no repetirse. Casi al final de la película, hay una escena fantástica, donde demuestra lo que deberíamos saber: los valientes son los que logran, cuando la vida los prueba, olvidar su miedo. Toda la fragilidad que Hanks logra imprimirle a su personaje, es también lo que le da valor a su hazaña y la que hace que Capitán Phillips sea un docudrama que merece ser visto.

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