Nombre: Django sin cadenas
Categorías: Drama, Acción, Western, Romance, De época
Director: Quentin Tarantino
País: Estados Unidos
Año: 2012

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Iván Gallo * * *
Caro Morales * * * ½

Django sin cadenas (2012)

Tarantino no afloja

Debería ser obligatorio llevar pañuelos para limpiarse no sólo las lágrimas de reír sino la sangre que te salpica cuando se está viendo una película de Quentin Tarantino. La sensación con la que se sale de la sala de cine luego de ver Django sin cadenas es que Tarantino sigue siendo el que conocemos, haciendo el cine que se le da la gana, el cual se convierte en un clásico instantáneo.

Él mismo dijo en alguna declaración a la prensa, que con esta película quería acabar con esa complacencia cómoda que suelen tener las producciones de Hollywood al tratar el tema de la esclavitud en los Estados Unidos. Con este filme, Tarantino claramente logra darle una bofetada a todos los que insisten en ver el tema de manera puramente histórica.

Quentin es admirador del spaghetti western y aquí le hace un homenaje a Sergio Corbucci director de Django, película de 1966. La cinta está hecha para los fieles clientes de Tarantino, dispuesta a desestabilizarte a punta de carcajadas y escenas absolutamente grotescas.

Django es un personaje que emprende un viaje para alcanzar su libertad y para rescatar a lo único que hace soportable su existencia; el amor de su vida, la hermosa Broomhilda von Shaft, quien se encuentra esclava en la plantación algodonera del desagradable Calvin Candie. Para lograrlo, recibe la ayuda del Dr. King Schultz, un cazarrecompensas inusual, dada su sofisticación y nobleza. Ambos construirán una relación basada en la confianza y la lealtad para salvarse juntos a su manera.

Hay un momento de la película en que decimos: ¡basta! Quizá Tarantino la alarga sin necesidad, ofreciéndonos escenas sangrientas de más. Sin embargo, cuenta con una fotografía extraordinaria que nos transporta y nos hace sentir justo ahí, acompañando a estos dos héroes, sobre todo cuando hacen su entrada a Mississippi.

Mención aparte para los actores secundarios, desde el extraordinario Christoph Waltz que mereció un final mucho más digno, pasando por Samuel L. Jackson en su papel de Stephen, el lambón de la historia, hasta terminar con Leonardo DiCaprio quien con uno de los monólogos más hilarantes de la película, quedó registrado en el hall de la fama del cine tarantiniano.

Si algo nos retumba en los oídos durante todo el filme, embriagándonos de adrenalina pura es la música escogida para acompañar la historia. Cuando escuchamos el ritmo del hip hop simplemente queremos gritar y solo nos queda por decir: ¡Vaya, Tarantino sabe cómo divertirse haciendo cine!

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