Nombre: Amour
Categorías: Drama, Romance
Director: Michael Haneke
País: Francia
Año: 2012

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Samuel Castro * * * *
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Caro Morales * * * *

Amour (2012)

Lo que merece ser mostrado

Un par de planos después del comienzo de Amour de Michael Haneke vemos un concierto de piano. Pero no vemos al músico que toca sino al público, en uno de esos planos largos con la cámara en un punto fijo que hacen parte de las marcas de estilo del director. El arte es inmortal, parece decirnos, pero lo que importa, lo que lo hace eterno es precisamente que nos afecte a quienes no lo somos, que tenga un público que se emocione con él. Ese es nuestro privilegio y nuestro deber: haber conocido y apreciado la belleza antes del fin.

Dos de los integrantes del público son Georges y Anne, a los que acompañamos luego en una secuencia que parece irrelevante pero en la cual cada plano está meticulosamente planeado para dar información. Los vemos siendo saludados por el pianista del concierto, lo que nos hace pensar que la cultura y la música son, por lo menos, importantes en sus vidas. Luego observamos cómo usan sin ningún problema por su edad, el transporte público. Son autónomos y no necesitan la ayuda de nadie (a pesar de su evidente cojera él ni siquiera tiene bastón). Cuando llegan a su casa, encuentran que alguien quiso forzar la cerradura, un aviso para advertirles y advertirnos que la tragedia está a punto de irrumpir en sus vidas. Finalmente, después de entrar, sabemos que Anne se está quitando la ropa en un cuarto al que la cámara no entra (no por pudor, sino por cálculo, como todo en Haneke) mientras Georges la mira. Esa mirada de amor y de deseo por ese cuerpo que está viendo y que lo ha acompañado media vida, es todo lo que necesitamos saber. Es todo lo que necesitamos que nos muestren.

De ahí en adelante Amour (que tiene 5 nominaciones al Óscar, incluyendo la de mejor película) nos contará la forma particular que esta pareja tiene de enfrentar la tragedia común de la vejez, la enfermedad y el deterioro corporal. Con la minuciosidad de un entomólogo, Haneke disecciona cada parte del tema: el asombro del visitante que reconoce los primeros zarpazos de la desgracia, la falsa esperanza de que el descenso no sea inevitable, la cómoda crítica de la hija ausente que propone una forma mejor de cuidar a su madre, la crueldad inconsciente del cuidador que lastima al enfermo, los últimos vestigios de dignidad que conservamos siempre al fondo de los ojos.

En algún momento Georges le impide a su hija ver el estado de Anne, porque “no merece ser mostrado”. Pero gracias a las estupendas actuaciones de Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva (nominada al Óscar), actores históricos del cine francés que demuestran por qué lo son, y a un guión realista y cuidadoso, impecable incluso en sus pocas incursiones en la fantasía, entendemos que todo esto merece ser visto. Porque necesitamos recordar, en está época del mundo en que se rinde culto a la juventud eterna, que no seremos jóvenes siempre, que algún día no habrá más conciertos, que el amor nace fácil pero exige sacrificios si queremos que perdure. Que es la vida y no la muerte, la que al final nos separa.

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