Nombre: Django sin cadenas
Categorías: Drama, Acción, Western, Romance, De época
Director: Quentin Tarantino
País: Estados Unidos
Año: 2012

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Iván Gallo * * *
Caro Morales * * * ½
Andrés Rodelo * * *

Django sin cadenas (2012)

Esclavos a la boloñesa

En Baadasssss cinema! (2002), documental para televisión que repasa la trascendencia histórica y cultural del blaxploitation, subgénero del cine de explotación de la década del 70 reconocido por cintas policíacas con música funk y actores afroamericanos, la madre del fallecido rapero Tupac Shakur, Afeni Shakur, revive el acontecimiento que representó para la comunidad negra de entonces el estreno de Sweet sweetback's baadasssss song (1971), dirigida y protagonizada por Melvin Van Peebles, obra fundacional de esta corriente cinematográfica.

La mujer recuerda un instante que resultaba inédito para la época: “Al final, Sweetback escapa. Eso nunca había sucedido en una película. Por esos días era impensable que un negro burlara a la ley”, afirma Afeni y agrega que el júbilo se apoderó del teatro tras esa secuencia que supuso el nacimiento del héroe negro cinematográfico, uno que se mantendría insumiso ante la opresión blanca y que se negaría a agachar la cabeza.

La admiración de la audiencia por aquel arquetipo del héroe afroamericano es similar a la  experimentada por los esclavos de Django sin cadenas hacia Django (Jamie Foxx), un ex-esclavo rescatado por el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), quien utiliza el estatus social que le confiere su liberador —montar a caballo y vestir finos ropajes, impensable para 1858— como la mejor oportunidad para buscar a su amada Broomhilda von Shaft, esclava en una plantación algodonera.

No obstante, Django, a diferencia de Sweetback, no pretende iniciar una rebelión al servicio de su raza. Lo hace con el único objetivo de salvar a su amor, así tenga que enfrentar a negros y blancos por igual, de allí que su motivación le haga parecer egoísta y poco carismático en gran parte de la película, configurando el que hasta la fecha podría ser el protagonista más antipático de la filmografía de Quentin Tarantino, algo paradójico ante el deseo que le mueve: el amor puro.

Pero además del homenaje que Django sin Cadenas rinde al blaxploitation existe otra categoría que se cuela entre sus imágenes. Hablo del spaghetti western, aquel hijo descarriado del western en el que directores italianos procuraban un sensacionalismo que sonrojaría al mismísimo John Ford, pero que genera fascinación a otros como este servidor.

Dicho esto, la película flaquea cuando la violencia al servicio de la violencia toma lugar, pues se torna aburrida provocando que el relato se vaya por las ramas y generando una falta de concreción que no sufría Bastardos sin gloria. Sin embargo, las secuencias van inflándose progresivamente con tensión hasta llegar a un clímax en el que el enfrentamiento es la única salida. Justo allí es cuando la violencia adquiere la dimensión catártica a la cual nos tiene acostumbrados este director.

Mención aparte: Leonardo DiCaprio, el malvado Calvin Candie, un villano tan apegado a la tiranía como a las buenas costumbres. Su discurso con cráneo y martillo en mano se suma al resto de secuencias memorables del cine tarantiniano.

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