Nombre: Ralph el demoledor
Categorías: Acción, Comedia, Animación, Aventura, Fantasía, Infantil, Familiar
Director: Rich Moore
País: Estados Unidos
Año: 2012

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½

Ralph el demoledor (2012)

Lasseter arregla todo

Sólo aquel que haya saltado de la alegría cuando logró pasar “mundo por mundo” Mario Bros 3 o que vivió largas jornadas en un local de “maquinitas” (lo que los norteamericanos conocen como arcade) puede comprender por completo la belleza y la nostalgia que se esconde detrás del mundo extraordinario que nos muestra Ralph el demoledor.

Ralph es el “malvado” de un juego muy parecido a los que estaban disponibles en los ochentas: día tras día, con sus enormes manos se encarga de destruir los ladrillos de un edificio de apartamentos, mientras Félix, el héroe del juego, los repara con su martillo mágico y cuando logra superar el nivel, gana una medalla dorada y la adoración de los inquilinos del edificio. Al final, en una rutina perpetua, Ralph termina siendo lanzado al pantano cercano, y yéndose a vivir a su casa, un basurero repleto de ladrillos de construcción.

Lo que le molesta a Ralph, y a los otros villanos de juegos que conforman su grupo de apoyo, (la frase que repiten todos al final de las reuniones es una de las pequeñas maravillas que nos ofrece el guión) es que sus compañeros no los valoran como lo que son: un elemento esencial para que cada juego exista. Así que Ralph, herido en su orgullo, emprenderá una cruzada para conseguir su propia medalla, que lo llevará a un juego de disparos en primera persona y luego a un dulce y almibarado juego de carreras, donde conocerá a Vanellope, una “falla” en el sistema, que sólo quiere tener la oportunidad de ser una de las pilotos oficiales que pueden seleccionar los jugadores del local de maquinitas.

John Lasseter, el hombre que se inventó en Pixar el mundo de Toy Story (cuya influencia es innegable en Ralph el demoledor, donde los personajes de los juegos, como los juguetes, también tienen una vida cuando nadie los ve) se ocupa desde hace un par de años de la división animada de Disney. Fue él quien ordenó que se volvieran a hacer películas en animación tradicional (y el hermoso corto en blanco y negro que se exhibe antes de que empiece Ralph es la prueba de que acertó en su decisión) y ha sido él quien logró que la compañía del ratón se volviera a preocupar por lo más importante de cualquier película: la historia. En Ralph el demoledor la historia funciona con la perfección de un videojuego moderno: acompañamos al protagonista por un recorrido que lo transformará y en el camino disfrutamos de un mundo con sus reglas propias, siempre coherentes. Cada personaje tiene una lógica que no traiciona y al final, las sorpresas que se van develando, encajan tan bien como las piezas de un rompecabezas.

Los más pequeños disfrutarán de una película con una estética preciosa, llena de aventuras y secuencias emocionantes. Pero los más grandes, podremos recordar al lado de Ralph el demoledor, lo importante que sigue siendo a cualquier edad, alcanzar el siguiente nivel. Como ya lo hicimos antes, cuando Lasseter nos recordó que nuestros juguetes fueron, hace muchos años, nuestros primeros amigos.

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