Nombre: El sueño eterno
Categorías: Policiaca, Misterio, Basado en una novela, Crimen
Director: Howard Hawks
País: Estados Unidos
Año: 1946

Otras reseñas para esta película

Alejandro Martin Maldonado * * * ½

El sueño eterno (1946)

Las mujeres y las mentiras

Ayer fue un día casero, casi no salí, y en alguna medida, el día del sueño eterno. Cuando me desperté (a eso de las 10 de la mañana) no había prendido el calentador, así que mientras el agua se calentaba comencé a ver la película. La había recogido donde Ricardo y Maria del Rosario el viernes y era la más bonita del paquete que acababa de comprar a través de Borda. La quería ver hace mil años, alguna vez la grabé de televisión pero finalmente nunca la vi. Es más, esa vez había perdido los créditos al comienzo y yo mismo le hice unos. Me acuerdo que escribí "el sueño eterno" en un papel y lo grabé mientras se quemaba (casi armo un desastre en el baño de la casa de mi tía). Luego no sé porqué nunca la vi, no sé si estaba mala la copia... acabo de acordarme... por andar jugando con ella se me perdió la caja y se quedó por allí encima, la hija de la muchacha se la encontró, se puso a jugar con ella y volvió nada la cinta. Sin embargo el rótulo de "el sueño eterno" siempre anduvo por mi cuarto y esa película rondando en mi cabeza. Entonces sólo alcancé a ver el comienzo que nunca ha dejado de fascinarme, cuando el detective entra en la mansión y lo recibe la pícara hija menor, le camina coqueteándole y cierra su faena dejándose caer en sus brazos, de antología!

Luego tuve que ver la película en otros dos golpes. Por la mañana tenía que salir a recoger algo y a hacer mercado. Así que tuve que pararla. Después del almuerzo vi un rato, pero me quedé dormido. Dirán que es una comedia decir que la película es tan buena, y sin embargo yo me quedo dormido. En video me quedo dormido en casi todas las películas. Es un karma que espero superar algún día, pero algo más debe ser, ya que por estos tiempos ando especialmente dormilón.

Al despertarme la puse de nuevo y ya derecho hasta el final. Ya era de noche y había terminado el día del sueño eterno.

La película se paga por las escenas entre Humprey Bogart y las mujeres. Ya comenté la primera escena que parecería difícil de igualar, pero hay un par más que rondan su perfección. Esa tensión entre hombre y mujer es algo que no se ha vuelto a ver. No sé que quiera decir de los cambios en los roles masculino y femenino, pero con seguridad da para mucho que decir. La mujer es intensamente femenina, con sus vestidos largos, su pelo arreglado, bien maquillada, su mirada intensa y su pretendida debilidad. El hombre de chaqueta y sombrero, rudo y decidido. Ellas siempre lejanas e incomprensibles. Pero no son ningunas muñecas. Las mujeres de estas películas son en realidad mucho más fuertes que los hombres, no sólo los seducen sino que los hacen hacer lo que ellas quieran. Los manejan como marionetas. ¿Es un concepto machista el de estas películas? Me cuesta pensarlo, ya que allí los torpes y débiles son estos matones. Pero en ningún momento hay ningún tipo de búsqueda de la igualdad. Es más, se trata de subrayar la diferencia. Las mujeres están tan lejos de los hombres, ellos están tal lejos de poder ver que es lo que ellas están tramando. De todas maneras no todas las mujeres son iguales, rondan muchas muñequitas por allí, muchas que no son más que maquillaje, muchas que han caído en el juego de sólo disfrazarse y bailar para los hombres. Pero esas no son las que nos interesan y no son ellas alrededor de las cuales giran estas películas.

Lauren Bacall fuma a la par con Humprey Bogart. Así comienza la película. Los dos dejan sus cigarrillos humeando a la par. Pero el juego está lejos de ser un enfrentamiento de iguales. Ella siempre lo ha sabido todo y quiere que él sea su marioneta. Pero él se salva al no creer nada de lo que le dicen, al no obedecer nunca a las palabras. Lo que hace más interesante esta película, que parece ser una más de gangsters y detectives, es que se trata de una película de amor. Lo de se va desenvolviendo a través del tiempo es su relación. El misterio casi incomprensible se va resolviendo también, pero eso poco importa. Lo que nos tiene allí es el vaivén entre los dos que mantienen esa pasión tan poco convencional. El la va llevando hasta el límite de su mentira, pero ella no dejará nunca de hacerlo. Y ese es un punto crucial, en momentos llegamos a dudar que ella realmente lo quiera, que no se trate todo de una patraña para envolverlo, pero nunca deja de hacerlo. La mujer y la mentira van juntas para los hombres. A Bogart no parece nunca molestarle sus mentiras, es más, él parece saber leer siempre lo que ellas en realidad significan.

Podrán decirme que Bogart se sale con las suyas, que al final es el único que no se deja manipular. Es el fuerte de la película. Tendré que aceptarlo, tendré que dejarme mostrar que la debilidad de Bacall aflora en los momentos límites, siempre que el le pregunta ¿Por qué tiemblas? ella pierde esa compostura y autocontrol. No sé bien que decir, quizás lo sea, pero no es esa pasividad la que mueve la película (y el mundo), es el fuego en los ojos de la Bacall.

 

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