Nombre: ¿Y ahora adónde vamos?
Categorías: Drama, Religiosa, Romance, Guerra, Comedia dramática, Musical
Director: Nadine Labaki
País: Francia
Año: 2011

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Samuel Castro * *

¿Y ahora adónde vamos? (2011)

Con faldas y a lo loco

En un mundo que funciona como debe no puede haber terrenos vedados para la comedia. Porque la comedia, como saben todos los que oyen La Luciérnaga ven el Noticiero NP& o aprecian las parodias de Saturday Night Live, es la última arma de una sociedad desvalida ante el poder y harta de todos esos temas “serios” que llenan sus informativos: la corrupción, las guerras, las componendas políticas. Nos burlamos de la tartamudez de los presidentes o de la verborrea de los senadores porque sabemos que, por desgracia, estamos en sus manos. Hay que reír para no llorar, parece ser la lógica de la comedia más corrosiva de nuestros días.

Por lo tanto, lo que no funciona en Y ahora adónde vamos no es el tema. Es saludable que Nadine Labaki, guionista y directora libanesa de quien pudimos ver en Medellín hace algunos años Caramel, haya escogido el conflicto interminable entre musulmanes y católicos para mostrar de frente lo estúpido que se ve que personas que comparten idioma, costumbres e idiosincrasia, busquen nimiedades para continuar con un desangre que atiborra de lápidas sus cementerios y llena sus calles de mujeres vestidas de negro. Por eso la película comienza y termina con esa procesión femenina: para que recordemos que cuando estamos de luto, no podemos saber quién pertenece a cuál religión.

El punto de vista femenino es el que prima en esta historia. Son las mujeres de este pueblo perdido las que reflexionan sobre lo ilógico de su situación mientras limpian y embellecen las tumbas. Son ellas las que organizan planes para que sus maridos, hermanos e hijos no tengan tiempo de pelear. Con ese supremo objetivo boicotearán las transmisiones televisivas de noticieros, cocinarán galletas con hachís y hasta contratarán a un grupo de “bailarinas” exóticas que revolucionarán, en el buen sentido, el poblado. No importa que tengan que aguantar celosas que a los hombres que aman se les vayan los ojos detrás de unas piernas larguísimas. La paz merece cualquier tipo de sacrificios, parece decirnos el guión.

Pero en una comedia que funciona como debe, lo más importante que se debe cuidar es el tono. Si es una comedia romántica, tenemos que enamorarnos de sus protagonistas. Si es una historia de humor negro, las bromas deben ser despiadadas. Pero en Y ahora adónde vamos el tono nunca termina de ser consistente. Lo que comienza como una comedia de enredos con toques de musical y de romance, se convierte de repente en una historia donde la violencia brutal se presenta y entonces todo el argumento construido hasta ese momento se desploma. Lo que siente el espectador es que estaba viendo una clase de película y terminó viendo una muy distinta. Y ninguna de las dos es lo suficientemente valiosa para salvar a la otra. En el camino quedarán regados un par de buenos personajes, alguna secuencia simpática y una reflexión que no terminó de cuajar por ese feo hábito, tan femenino a veces, de tratar de hacer y decir muchas cosas al mismo tiempo.

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