Nombre: Qué esperar cuando se está esperando
Categorías: Comedia, Comedia dramática, Familiar, Basada en un libro de no ficción
Director: Kirk Jones
País: Estados Unidos
Año: 2012

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Samuel Castro * *

Qué esperar cuando se está esperando (2012)

Lo bueno de esperar lo malo

Cuando un escritor, llámese Stephen King o E. L. James, vende 40 millones de copias, a un ejecutivo de Hollywood le empiezan a brillar los ojos. Que la autora en este caso particular no escriba novelas sino guías para qué las mujeres embarazadas tengan a mano consejos sobre cómo enfrentar todos los cambios que implica la gestación (“Qué esperar cuando se está esperando” fue el primero de varios títulos que han creado un imperio comercial), es lo de menos. Para eso están los guionistas, pensarán. Para que transformen la obra de Heidi Murkoff, considerada por la revista Time en 2011 una de las 100 personas más influyentes del mundo, en una película entretenida a pesar de lo esquemática, donde a través de distintos tipos de mujeres conocemos algunos de los perfiles de embarazadas más comunes: la que no puede tener hijos pero asume con suprema seriedad la adopción, la que sufre todos los malestares posibles, la que pierde a su bebé, la que a pesar de sentirse preparada no sabía lo que se le venía encima y aquella afortunada que nunca sufrió ni un mareo y que sintió el embarazo como una simple gripe.

La fórmula, como lo sabe cualquier ejecutivo de los grandes estudios, es sencilla: se contrata a un par de estrellas de cine femeninas muy reconocidas, aunque no necesariamente buenas actrices (Jennifer Lopez y Cameron Diaz). Se les pide a las guionistas que creen un par de personajes anodinos para ellas y dejen los que tienen mayor alcance dramático a dos intérpretes un poco más talentosas (Elizabeth Banks y Anna Kendrick); se mete a la fuerza a algunos personajes secundarios que creen mayor contrapunto humorístico (como el piloto de carreras peleado con su hijo que encarna Dennis Quaid o el alegre grupo de maridos carga-bebés que pasan el sábado en el parque, liderados por Chris Rock) y se mezcla todo en una licuadora. El resultado es esta cinta desigual, menos mala de lo que uno podría imaginar mirando el afiche, que puede servir para pasar un par de horas de esas que tanto necesitamos a veces, con el cerebro en modo a prueba de fallos.

Qué esperar cuando se está esperando sufre de muchos de los problemas del cine comercial actual. Por un lado peca por exceso: demasiadas historias, demasiados personajes, sobrepoblación de subtramas. Por otro, peca por intrascendencia: hubiera dado lo mismo que Jennifer Lopez trabajara en un vivero que en un acuario, o que Cameron Diaz no fuera una entrenadora de un reality para bajar de peso sino una modelo de zapatos. Ninguna de las situaciones de sus vidas en la historia, ni siquiera sus novios, son relevantes para la trama, por lo que se convierten en meros adornos. Pero esas deficiencias se compensan con la historia del personaje de Elizabeth Banks (la que lleva el embarazo más “común” y que genera “solidaridad de género” entre el público femenino) y con el tono ligero y sin pretensiones que la cinta sabe manejar con propiedad. Los productores saben que están haciendo una comedia dramática del montón, pero no tratan de esconderlo ni de disculparse. Y esa sinceridad, ese juego limpio con las armas de siempre, es la que sorprende, pues al esperar una tragedia y recibir un producto correcto, confundimos alivio con diversión.

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