Nombre: Operación Skyfall
Categorías: Drama, Acción, Suspenso, Aventura, Romance, Basado en una novela, Crimen, Thriller
Director: Sam Mendes
País: Reino Unido
Año: 2012

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½
Iván Gallo * * *
Andrés Rodelo * * * *

Operación Skyfall (2012)

007: al margen de la extinción

No cabe duda de que la figura de James Bond está condenada a la mutabilidad de los tiempos. A pesar de que creemos conocerlo —un espía del gobierno británico cuyas habilidades trascienden lo humanamente posible y que en el camino a sus propósitos imparte un curso de cortejo sexual de resultados inmediatos—, las últimas entregas señalan que había mucho más que ese estereotipo.

Lo que no cambia es que enfrentarse a una cinta Bond sea un deseo de espectáculo, a pesar de que la palabra ‘espectáculo’ —cuando es prioridad— es la que ha deteriorado la visión de antiguos artífices de la franquicia, que confiaron sus intereses a un entretenimiento de folletín ausente de amor alguno por el agente 007, en aras de crear películas destinadas al consumo en multisalas.

Pese a esto, la saga fue sometida en 2006 a una reformulación que coincidió con el revestimiento de Daniel Craig como nuevo Bond dando como resultado Casino Royale, dirigida por Martin Campbell, que anudó esfuerzos en escrutar –hasta ese momento- la abusada personalidad del espía para atarlo a las dinámicas del psicoanálisis y al arquetipo de héroe trágico.

Viraje acorde a las necesidades dramáticas de la actualidad: empeñada en compaginar las hazañas del superhombre con un descenso a los oscuros abismos de sus orígenes, vuelta de hoja que funcionó como punto de partida hacia la madurez  lograda por Skyfall (2012) seis años después en una de las cintas bondianas más emblemáticas que se pueda recordar.

Y es que al conocerse que Sam Mendes (Road to Perdition) sería el director, mientras que Javier Bardem se enfundaría en el papel de villano, las expectativas se elevaron por encima de lo normal. Skyfall narra la búsqueda de un disco duro en poder del crimen organizado que amenaza con difundir su contenido: los nombres de algunos de los agentes secretos más importantes de MI6 que trabajan infiltrados en organizaciones terroristas de todo el planeta.

Aunque por muy llamativa que suene dicha premisa, quienes vean el filme notarán que será el cebo necesario para situar la historia en un plano más revelador, el macguffin que empuje la narración hacia un registro alejado de la acción al servicio de la acción, afortunadamente.

Ver Skyfall es presenciar la fragilidad de las instituciones, cuestionadas en su eficacia y en su falta de capacidad para adaptarse a los cambios; línea argumental reflejada en la crisis que atraviesa MI6 y en el triunfo de las redes del ciberterrorismo que operan bajo una  modificación de la consigna mafiosa: “Si algo nos ha enseñado la historia es que se puede matar a cualquiera”, para declarar: “a cualquiera y desde la comodidad del sofá”. Tal inestabilidad tiene sus efectos en un exceso de desconfianza por parte Bond quien se verá atormentado por un trauma fundacional que disminuirá sus habilidades para convertirlo en un héroe que no tiene más remedio que lamerse las heridas del espíritu a cuenta del alcohol y la ironía.
 
Pero el elemento más inquietantes es la confección del villano, la atención puesta por los guionistas en propiciar una atmósfera precedente que dibuje su silueta, que insinúe la irracionalidad de sus métodos, con el fin de situar a Bond ante su presencia en el momento de arrojar el as bajo la manga: un Bardem en clave de Guasón frágil que deja impronta.

La obra es atravesada, además, por los aires de renovación que imprime la actualidad, dejando como garantía única de conservación aquellos elementos “clásicos” que se resisten al paso del tiempo, de allí que la agencia de espionaje —que es a su vez la saga misma— sufra distintos cambios en su organigrama, que buscan continuar y ampliar la senda de un Bond dispuesto a sobrevivir a toda costa.

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