Nombre: El profesor Lazhar
Categorías: Drama, Basada en una obra de teatro
Director: Philippe Falardeau
País: Canada
Año: 2011

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Samuel Castro * * * *

El profesor Lazhar (2011)

Lecciones para toda la vida

Por más que uno pelee con las decisiones del premio Oscar, si algo ha quedado claro en los últimos años es que las películas que llegan a las nominaciones finales en la categoría de mejor film en lengua extranjera, son escogidas con un criterio incluso más sensato que el del resto de la ceremonia. El profesor Lazhar, la candidata que presentó Canadá, tiene el mismo nivel de profundidad, de belleza y humanidad que el de Una separación, la ganadora de este año.

Bachir Lazhar, inmigrante argelino, se ha enterado por el periódico de una terrible noticia: en un colegio pequeño, un patio central rodeado de salones, uno de los niños ha encontrado colgada de una viga a la profesora encargada de su clase, sin que nadie sepa por qué quiso hacer su suicidio así de público. Por el efecto que la muerte de su maestra ha tenido en los niños y porque el año lectivo ya está avanzado, no es fácil encontrar un sustituto, así que la directora del colegio no tiene más remedio que aprovechar a este visitante inesperado, el señor Lazhar, que dice haber sido maestro en su país de origen y que dice también ser residente legal en Canadá, para contratarlo y que se haga cargo de la clase afectada.

Philippe Falardeau, director y guionista de esta cinta, que está basada a su vez en una obra de teatro, nos va mostrando sin afanes, con paciencia, fijándose en los pequeños detalles (en los sellos que se usan para calificar los trabajos, en los juegos en el patio que tienen más de un sentido) la forma en que este hombre, formado en otro tiempo y en otra cultura (pretende que los niños lean a Balzac, les da una palmada cuando se portan mal sin que vea nada malo en ello), se relaciona con estos niños inteligentes y sensibles, de los que terminará él mismo aprendiendo algunas cosas sobre la forma en que enfrentamos el dolor.

Porque de eso se trata en verdad El profesor Lazhar: de que recordemos que nunca dejamos de ser esos niños que descubren el mundo. Que siempre hay una lección que no hemos comprendido del todo y que cada quien debe encontrar su forma particular (peleando a gritos, escribiendo un ensayo que le permita desahogarse, desempacando los recuerdos de otra vida que dejamos atrás) de cicatrizar unas heridas que jamás dejarán de doler. Porque no es que superemos el dolor; es que terminamos aceptándolo como compañero de viaje.

El principal mérito de El profesor Lazhar (porque tiene muchos, como las actuaciones que logra el director de sus intérpretes infantiles, o la belleza de su música) es que evita al máximo recorrer los caminos más transitados por los dramas de colegio, o de universidad. Aquí nadie saldrá de la sala de cine con una cartilla de frases fáciles que puede recitar como un mantra, ni con una sonrisa de oreja a oreja por un final que deja a todos contentos. Cuando al final Lazhar y Alice se abracen sin decirse nada, entenderemos como ellos, que las mejores lecciones de la vida no son las que se aprenden de memoria.

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