Nombre: Un día para sobrevivir
Categorías: Drama, Acción, Suspenso, Aventura, Remake, Thriller
Director: Len Wiseman
País: Estados Unidos
Año: 2012

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Samuel Castro * * * ½

Un día para sobrevivir (2012)

De lobos y hombres

En algunos sitios es más fácil morir que permanecer con vida. Alaska, con sus bajas temperaturas y sus tormentas de nieve despiadadas, es uno de ellos. Por eso en Alaska trabajan personas que no tienen nada que perder, que desean en secreto que todo acabe, como Ottway, el personaje que encarna con la convicción y la gravedad de siempre, Liam Neeson. Ottway es un contratista de una compañía petrolera, cuyo trabajo es proteger a los trabajadores de campo de la empresa, ahuyentando a tiros a los lobos salvajes que merodean por aquellas tierras.

Sabemos que el cazador carga con una pena secreta y con ella se sube al avión que sacará a muchos trabajadores de ese infierno blanco. Pero la verdadera historia que nos cuenta Un día para sobrevivir comienza justo en ese momento, cuando el avión se precipita a tierra y el grupo de sobrevivientes, cuyo líder natural será Ottway (a pesar de que alguno de ellos se le enfrenta) intentará superar las condiciones naturales adversas y resistir sin armas los ataques de la manada de lobos en cuyo territorio de alimentación han caído.

Se suele pensar en el cine de acción como en películas “para hombres” donde las neuronas no necesitan trabajar. La mayor parte de las cintas del género hacen honor a este prejuicio, con decenas de secuencias de choques, persecuciones y balaceras, que se suceden una tras otra sin un atisbo de lógica. Un día para sobrevivir, por fortuna, pertenece al grupo de las excepciones a la regla, pues está más interesado en contarnos lo que ocurre con las almas de sus protagonistas cuando tienen que enfrentar pruebas terribles y superar sus miedos, que con la sangre derramada y la violencia gratuita.

Con mucha inteligencia, el guión de Un día para sobrevivir nos va develando los motivos de cada uno de ellos para volver a casa, de la misma manera en que se conocen los deportistas en los camerinos: a partir de discusiones aparentemente intrascendentes, entre chistes subidos de tono y peleas. Son hombres simples, con problemas comunes, que intentan hacer lo posible para ver el siguiente amanecer. Las escenas del grupo alrededor del fuego se sienten muy naturales y le dan a la historia el apoyo narrativo necesario, para que en cada nuevo desafío (un lobo que los ataca, una tormenta de nieve, un abismo) el público esté cada vez más comprometido emocionalmente con los personajes.

Si a una buena historia, le sumamos el estupendo trabajo técnico (si quieren ver las tonalidades del blanco, ésta es su película), e incluso las licencias narrativas (cierta poesía onírica en los sueños y las visiones de los que agonizan) que se toma el guión, Un día para sobrevivir se convierte en mucho más más que un entretenimiento para la tarde del domingo. Sin apartarse del todo de las convenciones del género (sabemos que irán muriendo uno por uno) logra elevarse del montón y construir un relato fluido y apasionante con un final perfecto, sobre la fuerza interior y la esperanza. Sobre aquello que le permitió al hombre, ser el cazador y no la presa.

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