Nombre: Je suis
Categorías: Drama, Documental, Familiar
Director: Emmanuel Finkiel
País: Francia
Año: 2012

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Andrés Solórzano * * * *

Je suis (2012)

Fragilidad

Preparaba esta reseña cuando me enteré de que Héctor Bianciotti había muerto. Desde luego hablo de Bianciotti, el argentino miembro de la Academia francesa, el argentino que escribía en francés, el argentino que estuvo presente en Ginebra cuando Borges murió. Dice Bianciotti que una enfermera sobaba una de sus piernas al momento de inclinar la cabeza. A veces también podía ser meloso. Y para efectos de la reseña, la escueta noticia tiene relevancia. 

En una guía turística de Venecia, ojeada mientras lavaba ropa, descubrí un párrafo que me dejó al borde de las lágrimas. El autor es Héctor Bianciotti. Bianciotti me hablaba a mí. Desde hacía años me tenía preparado aquel mensaje. Bianciotti relataba con lujo de detalles la experiencia de un pariente víctima de un accidente cerebrovascular que pulverizó su capacidad de hablar. Pero no hay experiencia única; porque a cada cual le llega su turno. 

Y no es lo mismo decir: «Encontraron al rey del mambo tirado en la ducha, el brazo entumido y tartamudeando; nunca volvió a hablar.» A decir lo siguiente: «Un hombre desposeído de la gramática, de la sintaxis, que la gramática y la sintaxis habían abandonado.» Bianciotti sonaba mejor en aquella guía que en su autobiografía. 

La pertinencia de dicho párrafo es tanta, con relación al desolador documental que debería comentar y con la fecha del fallecimiento de Bianciotti, para mí una suerte de efemérides personal, que me siento obligado a citarlo. A riesgo de repetirme. Y también de equivocarme porque primero debo traducirlo. 

 «He querido imaginar a un hombre atacado por una hemiplejía, golpeado en su lenguaje, reducido a pronunciar palabras aisladas, sustantivos, epítetos, infinitivos. Un hombre desposeído de la gramática, de la sintaxis, que la gramática y la sintaxis habían abandonado. En Venecia, el infinito ocupa muy poco espacio. Y esto constituye un hecho mágico e igual de aterrador que tener la cabeza llena de palabras y no poder articular una frase.»

Algunas de esas personas abandonadas por la gramática y la sintaxis, también por los recuerdos menores, por las fechas y las caras, incluso por la risa, cobran vida en el documental de Emmanuel Finkiel. 

La sensibilidad del director, la decencia con la que filma, la belleza de las tomas en exteriores, el registro diario de la difícil tarea de terapeutas y la más difícil tarea de familiares, quizás provenga del hecho de que Finkiel sufrió él mismo un accidente cerebrovascular. El mundo es frágil. Hablo del cuerpo y las fibras que lo componen. No tengo ganas de volver a cine.  

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