Nombre: Drive
Categorías: Drama, Acción, Crimen, Thriller
Director: Nicolas Winding Refn
País: Estados Unidos
Año: 2011

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½
Iván Gallo * * * *

Drive (2011)

Centauros de la ciudad

El hombre espera, la noche encima, las manos bien puestas sobre el volante. Entra un hombre, se quita la capucha que cubre su rostro, jadea. “Vámonos man”. El hombre que conduce espera, puede escuchar en su transistor el radio de la policía, sabe ya que han detectado el robo, por aire y tierra los perseguirán…sin embargo espera.  “¿Qué pasa man?, el otro está muerto”. Pero él decide mirar a otro lado, al espejo. Por qué no. Mirar si su inmaculado peinado se ha resquebrajado, escuchar un poco del partido de los angelinos que decide su futuro en los play-offs ha pocas cuadras de ahí. Justo cuando está pensando en arrancar aparece el otro encapuchado, se sube, no tiene tiempo ni de desenmascararse. El hombre que está en el puesto del conductor ha encendido el Impala y ha apretado el acelerador.

Durante los próximos cinco minutos estarás al lado de él tratando de evitar el cerco de la policía. Vendrán a tu mente de cinéfilo recuerdos de Contacto en Francia,  Vanishing point, Ronin, porque es inevitable no hacer asociaciones. El hombre como un centauro fusionado con su auto, control absoluto sobre la máquina, ella hace lo que quiera. “Arcilla en mis manos”, piensa el hombre. Cuando el cerco empieza a cerrarse él encuentra una salida: entrar al parqueadero del estadio, confundirse con la multitud que enardecida celebra una clasificación más.

Entonces aparecen los créditos. Los Angeles se alza imponente mientras un hombre recorre sus venas en un auto setentero. La música (¡de dónde sacaron esa música!) te recuerdan las viejas películas de serie B, sabes que te has subido en algo grande, único. Estaba delante de tus ojos y no lo viste, te hablaron de ella y demasiado tarde conseguiste una copia en el mercado negro, toda pixelada y solo puedes morderte los labios y pensar con rabia como hubiera sido la experiencia de ir al cine y disfrutar de Drive.

No se parece a nada e igual tiene marcada sus influencias. La crítica confundida creó un género para encasillarla: Thriller neo noir que fue objeto de la demanda judicial de una descerebrada que demandó a la compañía Film District y a los cines que la distribuyeron por fomentar publicidad engañosa. La tonta había confundido el espectacular trailer con alguna de las interminables versiones de la fascista Rápido y furioso. Se quejaba de que no hubiese las suficientes persecuciones. Si bien existen solo dos, muy intensas, tienen el mérito de haber sido hechas por dobles de verdad, sin ningún tipo de truco computarizado.

Drive es la historia de un hombre adicto a la adrenalina. Además de ser el conductor oficial de los ladrones de L.A., complementa sus ingresos como doble de acción (homenaje directo a Death proof) No sabemos su nombre y si le buscamos uno pues le ponemos el de Drive. Ryan Gosling es el actor de nuestra época, no se pongan a dar mas vueltas. Lo que había insinuado en la infravalorada Triste San Valentín se concreta acá. Dicen que en una actitud deniriana se puso a desarmar su carro y a volverlo a construir sin saber mucho de mecánica. Pidió asesoría de profesionales y al final termina sabiendo casi lo mismo que su personaje.

Los Oscares son una mentira, no puede ser posible que su actuación, una lección de contención y de intensidad, haya pasado desapercibida para los dinosaurios que conforman la Academia. Por ahí en los globos de oro nominaron a un Albert Brooks que deja definitivamente su imagen de ñoño acompañante de rubias que tenía en la década de los setenta para encarnar a un matón despiadado, un oscuro empresario que unas veces juega a producir películas sexis, de acción, y en otras puede arriesgarse a invertir una fortuna en el prototipo de un auto de carreras.

Y nosotros ingenuos y tontos creemos en la mitad del filme que el problema va a estar resuelto, que el mancito se va a enamorar de su vecina, que va a dejar el mundo del hampa para meterse en un auto de carreras y terminará tomándose la leche en Indianápolis, pero qué va, todos esos personajes están marcados, llevan una cruz sobre la frente y esa cruz pesa.

Bryan Cranston, el sufrido Walter de Breaking bad es la representación oficial de la mala suerte. Siempre ha estado a punto, siempre parece coronar y ahora otra vez el destino lo vuelve a poner en un laberinto sin salida, el destino y el siniestro Nino, brillantemente interpretado por nuestro Ron Perlman de todos los días. Esa atmósfera que sentimos al principio no son más que nubes cargadas de rayos y la más ácida de las lluvias. La tormenta se desencadena en los minutos finales.

Es como si hubieran agarrado una pistola en la sien de David Lynch y lo hubieran puesto a follar con Quentin Tarantino y entonces aparecen estas imágenes tan poderosas, repletas de sangre, donde no se escatima en nada, pero también llenas de una poética que extrañamos mucho y que en Drive vuelve aparecer de la mano del director danés Nicolas Winding Refn, galardonado en Cannes pero sin ningún tipo de ganas de convertirse en otro Dreyer; desde ya anuncia su interés por dirigir La mujer maravilla.

Drive se perfila ya como una obra imperecedera, una de esas películas de culto que despiertan pasiones desenfrenadas. Hace poco se hizo un cortometraje de animación basado en este filme. Según los que lo han visto, es una pequeña joya.

Véanla así sea en las condiciones infames de una copia pirata. Una película intensa, de esas que te ayudan a comprobar que aún no has muerto, que todavía puedes sentir emociones puras y que esas pueden despertarse viendo una buena película.

Comentarios

Andrés Solórzano dijo en 27/05/2012:

Hay que ver también Thief de Michael Mann (1981), protagonizada por James Caan y con Willie Nelson en un papel pequeño; de ahí viene lo grueso de Drive, menos estilizado desde luego, además se oye un picante comentario de Bogotá.

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