Nombre: El conspirador
Categorías: Drama, Política, Basado en hechos reales, Guerra, Histórica, Crimen, De época
Director: Robert Redford
País: Estados Unidos
Año: 2010

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * ½

El conspirador (2010)

Justicia en tiempos oscuros

La historia debería ser como una ventana que nos permitiera iluminar con la luz que deja entrar, es decir, con la experiencia de lo ocurrido años atrás, las habitaciones del presente. Tal vez eso sea lo que haya pensado Robert Redford, al encargarse de El conspirador, su más reciente película. En ella se relata la historia del juicio que se llevó a cabo luego del asesinato de Abraham Lincoln, en el que unos civiles que participaron en la conspiración para asesinar al presidente fueron condenados a muerte por un tribunal militar, en medio de un escenario social convulsionado, con las armas de la Guerra Civil norteamericana todavía humeando.

La película se centra en uno de los condenados, Mary Surratt, una viuda sureña, dueña de una hostería en Washington (y por lo tanto hubiera sido más lógico que la traducción fuera La conspiradora), que le arrendó algunas habitaciones de su negocio a varios integrantes de la conspiración, entre los que se encontraba su propio hijo, John Surratt, también sospechoso. Ella, encarnada con una gravedad muy convincente por Robin Wright, fue apresada como cómplice del crimen, a pesar de que no había prácticamente más pruebas en su contra que unos testimonios poco convincentes. Será el abogado Frederick Aiken, veterano de la guerra por el Norte, quien deberá tomar su defensa, incluso cuando él la crea culpable de antemano.

Como ya había hecho alguna vez con Quiz show (1994), un episodio histórico le sirve a Redford para recordarnos un mensaje importante. Si en aquella ocasión quiso que no olvidáramos que los medios de comunicación siempre mienten si les conviene, esta vez, en una clara alusión a la actualidad política de su país, nos previene frente a la odiosa costumbre de los gobiernos de saltarse su constitución y sus leyes cuando “circunstancias excepcionales” se presentan. Intencionalmente nos hace acompañar a Aiken a visitar a Mary en la cárcel para que nosotros mismos comprobemos las similitudes entre la prisión de aquellos días y las imágenes que hemos visto de Guantánamo o de Abu Ghraib. Seguimos cometiendo los mismos errores estúpidos, pensando que cualquier victoria es una oportunidad para la venganza.

Hay por desgracia, algunas barreras que pueden impedir el disfrute total de esta película. Si usted no sabe nada de historia norteamericana y la Guerra de Secesión es un tema en el que jamás se había interesado, es fácil que se sienta perdido en la trama y que su interés decaiga después de media hora. Si no es amante de las cintas de tribunales, correrá el riesgo de aburrirse cuando la película se enfrasque en el proceso que sentenció a los conspiradores. Pero si logra evadir esos obstáculos se encontrará usted con una buena película de época, filmada con la calma del que sabe lo que quiere decir, que nos previene frente a las injusticias que se cometen cuando el odio nos ciega.

Fíjese ahora en la luz que entra por las ventanas del tribunal en la película. Es el pasado, intentando iluminar los sitios donde se siguen dictando condenas injustas.

Comentarios

25/05/2012:

Buena crítica, yo le comparto también la que hice en mi blog http://wp.me/p2oSiL-2E , me encantaría recibir su retroalimentación. Saludos, Mauro

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