Nombre: No hay relación sexual
Categorías: Documental, Basado en hechos reales, Porno
Director: Raphaël Siboni
País: Francia
Año: 2011

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Andrés Solórzano * * * *

No hay relación sexual (2011)

Leche en polvo

El cine porno de HPG es poco glamoroso, al límite de lo amateur, uno de los formatos que goza de mejor salud en Internet. Así el producto sea corto y de mala calidad, la gente busca un concentrado de realidad antes de irse a la camita. El mismo principio, guardada las proporciones, podría aplicarse a los documentales. La falange alumbrada de E.T. es una imagen enternecedora, pero el chimpancé que fuma en el documental de Werner Herzog es desconcertante y cruel y revela más de los humanos que de los animales. Pero ese es otro tema.

Hablaba de Hervé Pierre Gustave y sus cuarentonas de senos caídos, las eyaculaciones faciales exiguas, esas espontáneas señoritas que responden anuncios de prensa para ser sometidas a vejaciones extremas o ciertas escenas de sexo anal que provocan compasión por la timidez de uno de los dos hombres. Amén de situaciones e historias traídas de los cabellos porque una de las virtudes de HPG es su capacidad de improvisación. De ahí su gran acogida entre el público. El mismo público sinvergüenza y llorón de Spielberg, pero a solas o en horas nocturnas. 

Lo pude comprobar durante una hilarante proyección del documental hace meses, con un teatro a reventar compuesto de un público variopinto, incluso podría decir que había más mujeres que hombres en la sala, muchas de ellas estudiantes becadas, y fueron éstas quienes aplaudieron a rabiar cuando HPG hizo su entrada triunfal al recinto. HPG iba vestido sobriamente de negro de pies a cabeza y no en pantaloncillos como es usual verlo. La presentación estuvo a cargo de Jean-François Rauger, programador de la Cinemateca francesa.

Y cómo disfrutaba el afortunado público, entre quienes me contaba como dije antes y continúo en plural. ¿Pero de qué nos reíamos? ¿De lo grotesco? ¿Del escándalo? ¿De las posiciones? ¿Acaso de aquellos cuerpos y órganos sexuales bañados en linimentos? ¿O eran más bien nuestros reprimidos impulsos de masturbarnos los unos a los otros? ¿O el natural deseo de asir la rodilla de la vecina de silla e invitarla al baño, a lo cual ella respondería de manera afirmativa y nada raro tendría que lanzara un reproche por la tardanza? 

No, en realidad nos divertía la ilusión óptica que caracteriza el cine porno (esas palmaditas en las nalgas remedando el embate de un par de testículos mientras la cámara filma un rostro deformado por una mueca de placer) y la ausencia misma del placer. Ausencia que no es ignorada del todo por el fiel consumidor de pornografía. Bastante acertada la periodista de Le Monde que dijo: «Retroceda la cámara de un metro.» Esa frase resume parte de mi argumentación, si la hay, y varios semestres de universidad. Arriba dije ilusión óptica. Quisiera creer que no es sólo óptica, a lo mejor también es espacial y psicológica. 

Las imágenes de este documental, miles de horas de grabación, provienen de una cámara fija que HPG utiliza durante sus rodajes. Dicha cámara no presta ninguna función dentro del dispositivo técnico; que es, valga precisarlo, mínimo. Está ahí, en un rincón del plató. Y ese ojo encendido capta sin detenerse y sin pensar porque su utilidad es producto del azar. No está de más recordar ese factor. Ante la sugerencia de un productor que estaba al tanto de la manía del también actor, director y productor de películas convencionales (por ejemplo On ne devrait pas exister o Les mouvements du bassin con el exfutbolista Eric Cantona), HPG decidió poner en buenas manos su archivo personal. El copioso material fue seleccionado y ensamblado por el joven videasta Raphaël Siboni.

La noche de la presentación HPG no parecía contento con el resultado, pero aceptaba esa radiografía descarnada de su trabajo y de su personalidad. Para un hombre que anda desnudo, que ha hecho dinero con sus prestaciones sexuales, ese reflejo turbio de su propia vida tiene por qué afectarlo. En una entrevista (que no logro encontrar) HPG dice que Siboni lo llamó para informarle que lo habían amenazado de muerte, y la harían efectiva si llegaba a presentar la cinta en un festival. HPG se limitó a responderle que lo tenía sin cuidado. 

Momentos estelares de la velada

1. HPG pensando rápidamente en un guión con la mano en la cabeza. 2. HPG dirigiendo a sus actores en estado de embriaguez. 3. HPG escupiendo en su glande purpúreo. 4. HPG endulzando el oído de un joven actor con proyectos nuevos, salarios astronómicos y promesas de mujeres hermosas. 5. El aburrimiento de Cindy Dollar mientras su compañero consigue una buena erección. 6. Stacy Stone depilándose el pubis. 7. Pom-pom girl y Nymphy llorando de felicidad. 8. Sexy Black teniendo una relación sexual con William, durante un descanso. 9. El carismático William sodomizando al joven actor que parece estar convencido del progreso de su carrera. 10. HPG en su computadora mientras una joven voluminosa se aproxima a su entrepierna, acaricia su pene y acto seguido se lo introduce en la boca con fruición. 11. HPG diciéndole que lo disculpe un segundo porque tiene que enviar un correo electrónico. 12. HPG, Rocco Siffredi y otro rey del porno, supongamos que se trata de Ron Jeremy, van por una carretera que conduce a Las Vegas. En alguna estación de gasolina recogen a una mochilera colombiana. La chica nunca supo con quien iba.

El título del documental hace referencia a una frase del psicólogo y psicoanalista Jacques Lacan; «No hay relaciones sexuales; sólo hay actos sexuales.»

Pongo tildes en «sólo» y «guión.» No creo que su uso haya sido prohibido por la RAE.  

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