Nombre: Drive
Categorías: Drama, Acción, Crimen, Thriller
Director: Nicolas Winding Refn
País: Estados Unidos
Año: 2011

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½
Iván Gallo * * * *

Drive (2011)

La alternativa del escorpión

La fábula es tan antigua que se la atribuimos a Esopo sólo para ponerle autor a una moraleja vieja como el hombre: cuando la rana en mitad del lago increpa al escorpión que carga en su espalda, por clavarle su aguijón y condenarlos a los dos a ahogarse, el escorpión sólo puede dar como excusa que esa es su naturaleza.

Cuando un maleante se le acerca en la barra de un café para proponerle que le ayude en un “trabajo” sucio, un trabajo como el que observamos en la hipnótica y grandiosa secuencia de robo y persecución en carro con la que comienza Drive, vemos por un momento la verdadera naturaleza de ese conductor con el escorpión bordado en la espalda de su chaqueta. La amenaza de hacerle tragar sus dientes y luego cerrarle la garganta al tipo, es la demostración de una violencia contenida, que el personaje central se encarga de ocultar bajo una coraza de seriedad y reflexión que algunos, como su vecina, pueden confundir con timidez, pero que es en realidad el estudio constante de su entorno que hace el depredador para sobrevivir en la selva.

La selva de cemento, que en este caso es la ciudad de Los Angeles, es retratada con una preocupación por la belleza escasa en producciones que combinan mafia, vehículos a toda velocidad y violencia. Por eso trasciende a su género y a un guion simple y directo, para convertirse en una verdadera muestra de arte cinematográfico. La combinación de azul y naranja que escoge para recrear las luces nocturnas su director, más la saturación del color y el alto contraste que usa en el resto del relato, le dan a Drive una apariencia única, plástica, como si entráramos a un bar “retro” pero hecho con materiales ultramodernos; una propuesta estética totalmente coherente con el tono de la historia, inspirada en las películas de acción de los años ochenta, cuando los efectos digitales aún no nos hacían desconfiar de todo lo que veíamos.

Llegamos a creer que las habilidades de conducción del protagonista le permitirán correr un bólido de carreras. Pero el conductor, que trabaja como doble de acción, conmovido por el cariño que siente por la joven del apartamento de al lado, se ofrece a ayudar al marido de ella a hacer un “trabajo” de esos a los que antes se había negado, un robo donde él pilotea para sortear a la ley. Las cosas no salen como las planearon y a partir de ese momento acompañamos a ese “hombre-escorpión” mientras un círculo de fuego se cierra a su alrededor, compartiendo con él la sensación agobiante de que su última alternativa será usar su propio veneno en sí mismo, para evitar sufrimientos innecesarios.

Al final, el mejor conductor de la película es su director, Nicolas Winding Refn, quien controlando la velocidad de la historia, con cámaras lentas ubicadas en el momento justo, con dosis exactas de poesía y brutalidad, comprueba una vez más que una historia podrá ser contada cientos de veces, pero si se hace poniendo atención en los detalles, sentiremos la misma emoción de la primera vez que la escuchamos.

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