Nombre: Una sola noche
Categorías: Drama, Erótico, Romance
Director: Massy Tadjedin
País: Estados Unidos
Año: 2010

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Samuel Castro * *

Una sola noche (2010)

Sólo el aroma

¿No les ha ocurrido que están pasando los canales del televisor y frente a una secuencia de imágenes que alcanzan a ver, saben instintivamente que se trata de un comercial de perfumes? Tal vez por la belleza perfecta de todos en la pantalla  o por esa languidez en el caminar de las mujeres, uno presiente que al final saldrá una botella diminuta y estilizada y una voz profunda diciendo esa única palabra, poética e inspiradora, que nombra lo etéreo.

Uno de los problemas que tiene Una sola noche, es que al final de muchas de sus secuencias nos quedamos esperando la botellita y la palabra. Porque todo es tan sofisticado y chic, los escenarios son tan forzosamente de catálogo de revista de arquitectura y los diálogos de los personajes carecen a tal punto de interés, que lo mejor que podrían hacer los actores frente a nosotros es intentar vendernos algo. Nadie los odiaría por eso, porque al menos nos consolaríamos pensando que sí había un propósito en la forma en que se cuenta esta historia.

Joanna (una bellísima Keira Knightley, lo mejor de Una sola noche) acompaña a su marido, Michael, a una cena de trabajo, donde lo sorprende en un coqueteo sutil con Laura, una de sus compañeras de oficina. Después vendrá ese silencio incómodo y lleno de tensión en el taxi, con el que comienza la película y que nos engaña un poco, porque al identificar la situación como algo que todos hemos vivido y que está bien descrito, tenemos la esperanza de que veremos un drama humano sensible, acerca de la lealtad necesaria para que una relación perdure. Sin embargo, cuando al día siguiente de la pelea Michael viaja a otra ciudad por obligaciones de su oficina y Joanna, por una casualidad totalmente forzada, se encuentra con un antiguo amor europeo, sabemos que la guionista y directora Massi Tadjedin se ha decidido más por el ejercicio de estilo que por la narración convincente.

De ahí en adelante tendremos que soportar una edición que salta de una historia a la otra, no siempre en el momento más adecuado, mientras vemos a ambas parejas gastar demasiados minutos en discutir por qué no están teniendo sexo en ese mismo momento y filosofando con una postiza profundidad sobre el adulterio y sus razones, en diálogos y situaciones donde el desbalance actoral golpea muchísimo a la historia, pues mientras Knightley y Guillaume Canet lucen sinceros y ofrecen actuaciones interesantes, la pobre Eva Mendes demuestra que sigue siendo poco más que un maniquí sexi y Sam Worthington confirma que lo suyo son las películas de acción, donde la frialdad de su rostro se confunde con determinación y valentía.

¿No les ha pasado que en un almacén de cosméticos se dejan llevar por el empaque de algún perfume y cuando lo prueban sienten de inmediato la desilusión de un aroma que no hace justicia a su envase? Eso es lo que pasa con Una sola noche: uno espera más de esos encuadres cuidadosos y esas preciosas imágenes nocturnas. Y al final, queda sólo eso: el aroma de una historia que pudo ser muchísimo mejor.

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