Nombre: Hell and back again
Categorías: Acción, Documental, Histórica
Director: Danfung Dennis
País: Estados Unidos
Año: 2011

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Andrés Solórzano * * * *

Hell and back again (2011)

Cuando el espectador oye una ráfaga de metralleta y los gritos y enseguida el cielo azul aparece y desaparece y unos soldados se resguardan tras una pared de adobe y casi sin percatarse hay un herido a unos pocos metros y los médicos desgarran su uniforme y le suplican que resista y luego la bolsa negra es transportada hasta el helicóptero como ocurre en las películas, ese espectador también es testigo impávido de una guerra lejana.

Y si alguna guerra habría que considerar inevitable y necesaria, así sea lejana, con seguridad era ésta, la de Afganistán. Es decir, la de la venganza. Aunque cualquier incursión en territorio afgano así lo parece. Desde la legendaria expedición de Alejandro Magno, la británica del siglo XIX, la rusa tiempo después, de nuevo la británica, la soviética. Mi Larousse dice que el clima es riguroso, la pluviosidad mínima, el país carece de salida al mar y su relieve data del terciario. Pero que nadie abandone la proyección desencantado.

Ni siquiera la belleza de la imágenes (o su fantasía, porque sin transición se va de una pantalla de televisor a un patio polvoriento) puede atenuar lo escalofriante que puede resultar este documental. Ya lo había ensayado el danés Janus Metz, en el mismo formato, con Armadillo; pero su mirada era hacia adentro, hacia un grupo de jóvenes europeos que creen disfrutar unas merecidas vacaciones. Los chicos rubios incluso cuentan con el tiempo suficiente para realizar carreras de motos. La escena es lo bastante explícita para suponer que la guerra ya no es lo que era.

La historia oscila entre momentos de guerra y la difícil convalecencia del sargento Nathan Harris. El punto de equilibrio, ciego pero omnipresente, es la bala que destrozó su cadera.

Harris es herido durante una ofensiva contra los talibanes en el sur de Afganistán. Entre los 4,000 marines de la compañía Echo se encontraba el foto-reportero Danfung Dennis. Después de cubrir la guerra de Irak, sus fotos comienzan a parecerle poco expresivas. Entonces decide hacer tomas con su potente cámara Canon 5D. Pero el calor siempre juega en su contra; apenas consigue grabar unos minutos al día. Luego el aparato deja de funcionar. Y es bajo fuego enemigo que conoce al sargento Harris; éste, sin más, le ofrece una botella de agua. La emboscada ocurre el primer día.

Cansado, Dennis regresa a los Estados Unidos. Meses después va al encuentro de los soldados de la compañía Echo. Le sorprende la ausencia del sargento Harris, que no ha bajado de ningún autobús. Como puede lo ubica en un hospital de Carolina del Norte y ahí surge el documental.

Escalofriante es la incertidumbre de los campesinos afganos, muchas veces su doble juego, porque los obuses salen de sus graneros y ellos lo saben y quizá hasta lo aprueben, o simplemente están obligados a guardar silencio. Las asambleas improvisadas donde se habla de compensar la muerte de una cabra, esos bultos de trigo que ahora sirven de literas, la figura aplomada de Harris gritando que se muevan, el llanto de un soldado afgano cubierto de polvo mientras recoge la pierna de su camarada. En suma, nada que no se haya visto antes.

Pero aquí no termina el escalofrío. Lo es igualmente la recuperación del sargento junto a su joven esposa Ashley, a veces paseando en silla de ruedas por centros comerciales, otras usando muletas, contando su historia a viejitas que aún creen en la libertad, visitando un batallón, sereno frente a sus subalternos, de hielo en el homenaje a los caídos en combate, repitiendo que desde siempre le ha gustado matar gente, consumiendo medicamentos sin control, jugando a la más reciente versión de «Call of Duty: Modern Warfare 3» y aquella pistola negra bajo la almohada. 

Parece un contraste previsible. Y lo es, sin duda. Pero era necesario mostrar ese transito de soldado a veterano. En la mayoría de ocasiones se produce sin etapas ni atajos. Otras, a título póstumo. La ironía es la siguiente: no deja de sorprender que Nathan Harris, a sus 25 años, cumpla ahora tareas administrativas en el ejército norteamericano. Ni él mismo se lo imaginaba. Algunas veces tanto el cine como la vida no tiene otros caminos por donde andar.

Danfung Dennis ha trabajado para Newsweek y The New York Times. Tiene 30 años.

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