Nombre: Sin límites
Categorías: Acción, Ciencia Ficción, Misterio, Thriller
Director: Neil Burger
País: Estados Unidos
Año: 2011

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Pedro Felipe * * *

Sin límites (2011)

El cerebro es uno de los mayores misterios biológicos. Está en una caja difícil de abrir y más aún de cerrar, alberga a las más complejas células de las que se tenga noticia, y sobre todo es el punto donde se encuentran los sistemas y se procesan las experiencias que constituyen la mente. Aunque reducirlo a su aspecto biológico parece descabellado, sabemos cómo suscitar reacciones bioquímicas, mediante el humor, los colores, el amor, y por supuesto las sustancias bien llamadas psicoactivas. De hecho, entre los usos 'recreativos' que estas presentan se encuentra uno que en realidad responde a un objeto propio, que es la expectativa de mejorar el rendimiento intelectual. El thriller Sin límites toma como premisa justamente la creación de una droga que permite identificar, encontrar, procesar y recomponer la información en tiempo real, lista para usarse y con el fin que se desee.

La historia se cuenta a través de Eddie Morra (Bradley Cooper), un escritor que sufre un bloqueo con visos de depresión, quien un día entre incrédulo y dispuesto 'a lo que sea' acepta servir como cobaya para probar un medicamento algo misterioso llamado NZT, que le suministra un antiguo conocido. Al llegar a casa, cuando la pildorita explota, a Eddie lo embarga un sentimiento desconocido. Después de varios meses de sequía absoluta, escribir le resulta entonces tan sencillo como poner un pie adelante del otro y caminar. Lo mismo que un ciclista sin grandes virtudes se puede ganar varios Tours de Francia, nuestro héroe sin cualidades logra de la noche a la mañana proezas mozartianas, fulminantes e inapelables, entre ellas terminar en cuatro días la novela que llevaba varios largos meses tratando de componer.

Una gran virtud de la cinta es sin duda plantear con cinematográfica claridad la experiencia abordada. En ese sentido, los cambios en la saturación de los colores o los planos continuos empleados para ilustrar el efecto de la droga logran sobradamente su cometido, recordando con su eficacia la técnica de punto de vista empleada en Días extraños, de Kathryn Bigerlow, donde los protagonistas viven al ritmo de una tecnología que permite sentir como propios los recuerdos y las experiencias de otros. En efecto, Sin límites alberga notables similitudes con esa cinta, entre las cuales se encuentra su mayor defecto. Como bien lo señala Diana en su acertada reseña, tras un comienzo memorable, en el cual una excelente idea parece perfilarse como la locomotora imparable de una gran película, el guion sufre en el tercer cuarto un apabullante revés, cuando el thriller sicológico que es se converte en una cinta de acción, en la que por cierto ni los puños ni los balazos resuelven gran cosa.

La cuestión es llamativa, pues la cinta desiste justo en el momento en que su protagonista se encuentra en una situación mental excepcional, que se podría confundir con la locura pero que en realidad corresponde a una dinámica inversa. De hecho, si las cuestiones siquiátricas suelen deberse a carencias, Eddie se ve más bien rebasado por sus capacidades, que como en el caso de Hulk diluyen su conciencia y prescinden tanto de la persona como de sus fines, para expresarse (por lo menos en teoría) como una fuerza pura y autosuficiente.

Retrospectivamente, la escena con la que se nos ilustra la 'zafada' puede resultar algo confusa. Pero es comprensible. Basta imaginar lo que habríamos pensado de Matrix si Neo, tras abrir los ojos en la nave de Morpheus, los volviese a cerrar para despertarse amnésico en su puesto de trabajo. O peor aun: en plena Matrix Revolutions.

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