Nombre: Medianoche en París
Categorías: Aventura, Romance, Histórica
Director: Woody Allen
Año: 2011

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Diana Ospina Obando * * * ½

Medianoche en París (2011)

Tras explorar la incapacidad de ser feliz con lo que se tiene y el deseo permanente, nunca satisfecho, de desear otra cosa en Conocerás al hombre de tus sueños, Woody Allen nos regala ahora una hermosísima fabula sobre la importancia de conocerse a sí mismo y buscar la felicidad en el presente.

A París ha llegado Gil (Owen Wilson), un escritor de guiones para Hollywood, y su prometida Inez (Rachel McAdams) a pasar unas vacaciones antes de su boda. Cautivado por la leyenda literaria de la ciudad luz, Gil cree que en sus calles encontrará la inspiración que le falta, para terminar una novela que está escribiendo. Allen, con sabiduría, hace que el espectador mire el espacio a través de la mirada cautivada del protagonista, es así, como desde el inicio, sabemos que estamos ante una representación idílica de la ciudad, lo muestra la sucesión de imágenes propias de una postal como son los pequeños cafés, los grandes monumentos y avenidas, las plazas. En poco tiempo estamos dentro de la postal, dentro del sueño de Gil y sabemos que solo allí podrá encontrar las respuestas que busca. Abrumado por las ansias materialistas de sus suegros, aburrido de escuchar al pretencioso Paul, el profesor universitario, amigo de su prometida, que lo sabe todo, e incapaz de aceptar las enormes diferencias que se hacen cada vez más evidentes entre él e Inez, Gil busca aislarse un poco. Una noche caminando solo se encontrará perdido (¿acaso no hay que perderse para encontrarse? ), y entonces sucederá lo imposible, Gil llegará, inesperadamente, a ese París de los años 20 con el que siempre ha soñado y conocerá a las glorias literarias que admira, las cuales convergieron en esa ciudad cuando, cuando como dijo Hemingway, “París era una fiesta”.

No me detengo más en la descripción de la película para no arruinar las múltiples sorpresas que esta depara al espectador. Baste señalar la belleza sutil con la que todos estos acontecimientos fantásticos suceden y que parecen completamente posibles y orgánicos al interior de la película. Uno tras otro, frente al sorprendido Gil, desfilarán muchos de los personajes artísticos más importantes de la época, retratados por Allen con gracia, calidez y humor.

Tras superar el estupor y entregarse por completo a lo que esta nueva aventura le permite y le hace descubrir, Gil comprueba que su situación presente parece desdibujarse o perder sentido. ¿Está haciendo realmente lo que le gusta?, ¿debe casarse con Inez, aceptar su estilo de vida y olvidar sus sueños románticos? En la oscuridad de la medianoche parisina Gil deberá enfrentar sus temores y aceptar el influjo que ejerce sobre él la bellísima Adriana (Marion Cotillard).

Divertida, grácil, dulce Woody Allen nos lleva de la mano con su protagonista y nos hace sonreír y sorprendernos a cada instante mientras nos cuenta una historia sobre la búsqueda de los deseos más profundos, el amor por el arte y la literatura, que no tiene nada que ver con la petulancia intelectual, y nos invita, finalmente, a tomar las riendas de nuestro destino y dejar de creer que, en otro momento o bajo otras circunstancias, quizás seríamos felices.

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