Nombre: If...
Categorías: Drama
Director: Lindsay Anderson
País: Reino Unido
Año: 1968

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Diana Ospina Obando * * * ½

If... (1968)

No es difícil entender por qué Kubrick, tras ver la polémica  If de Lindsay Anderson supo que había encontrado, en el joven Malcolm McDowell, al protagonista que necesitaba para La naranja mecánica. En la cinta de Anderson, McDowell encarna de manera convincente a Trevor, un adolescente contestatario, que regresa, tras las vacaciones de verano, al rígido internado masculino en el que hace sus estudios.

Son todos jóvenes acomodados que ven pasar sus días entre los muros de esta prestigiosa institución inglesa en la que la religión y la vida militar hacen parte integral de su formación. Corre el año de 1968 y, sin embargo, poco o nada parecen saber al interior de ese internado de los cambios que están sucediendo en el mundo y de las nuevas pulsiones e inquietudes que están surgiendo entre los jóvenes. En el internado se mantienen aferrados a una disciplina férrea y abusiva, en la que los castigos físicos, las jerarquías, los abusos del poder y las delaciones  hacen parte de la educación. El problema  es que Trevor y sus amigos ya están empezando a hastiarse de todo esto y querrán llevar su descontento, gradualmente, hasta las últimas consecuencias.

La fría cotidianidad de este instituto es subrayada por el director gracias a unos sorpresivos cambios al blanco y negro que acentúan la sensación de pasado, de rutina tediosa y sin sentido. Sin embargo, lo más original, es, sin duda, cómo en este entorno rígido y represivo, Anderson empezará a incluir escenas que comenzarán a alejarse de la realidad para entrar al terreno de lo puramente alegórico; baste mencionar aquí  la escena de Trevor y la hermosa muchacha en la cafetería, en la que se convierten e una especie de fieras que se atacan, o el momento en el que la profesora desnuda recorre los pasillos vacíos mientras todos se han ido a jugar a la “guerra”. De igual manera, es muy interesante también, ver el papel de las mujeres en la cinta, ya que son un elemento ajeno al establecimiento educativo, al interior solo está la profesora, que es un tanto acosada por los alumnos adolescentes testosteronados (si se me permite semejante adjetivo), la monja que los examina en busca de enfermedades desagradables y las fotografías de modelos que Trevor y sus amigos ven en el refugio que han sabido crearse. Sin embargo, en otros de esos momentos llenos de simbolismo e irrealidad,  será la misteriosa muchacha de la cafetería quien jugará un papel fundamental en la rebelión que comenzará a gestarse. Así que, de una u otra manera, será la mujer, la misma que solo puede ingresar al universo masculino del internado para cumplir papeles preestablecidos y tradicionales, una de las fuerzas necesarias para llevar a cabo la  insurrección y la encargada de poner fin a la representación de la autoridad.

Afuera de los muros se respiran nuevos aires y a esta institución acartonada hay que enseñarle que su fin esta cerca. Trevor y sus amigos se disponen a mostrarles que no todo puede ceñirse a ciertos parámetros y que lo que servía hace doscientos años no tiene por qué ser necesariamente válido en la actualidad. Es, de esa manera, que puede pensarse en el sugestivo título de la cinta que podría entenderse como un “ y sí…”: ¿Y si nos rebeláramos? , ¿y si rompiéramos el molde?,¿ y si buscáramos  destruir un modelo desde sus cimientos?

Ahora bien, cuando If… fue estrenada, en 1968,  generó una encendida polémica, no habían pasado aún muchas cosas y faltaban años para que dos estudiantes decidieran arremeter a tiros contra sus compañeros en Columbine. Sin duda, esa es una razón por la cual vemos la película con unos ojos distintos a aquellos de los que fueron a cine por esa época, y algunas de las reacciones de los personajes nos pueden parecer innecesarias, excesivas o, por qué no, poco originales.

Al compararla, con Elephant (2003), de Gus Van Sant, notamos que en las dos películas se asiste al momento en que unos estudiantes deciden tomar unas medidas desproporcionadas y feroces, sin embargo, mientras en la de Andersen nos adentramos en un sistema opresivo, que alienta y permite los abusos, un sistema en el que los adultos y las instituciones parecen estar por doquier controlándolo todo en Elephant, con perplejidad, contemplamos que estos últimos han desaparecido y solo quedan los adolescentes inmersos en  un mundo rutinario y superficial en el que, además, no parecen siquiera cuestionarse. Los jóvenes exaltados, apasionados e idealistas del 68 parecen haber dado pie a unos aburridos, anoréxicos y solitarios que, a pesar de todo, siguen sin encontrar maneras para expresarse.

En el 68, el provocador afiche de If… preguntaba ¿De qué lado estarías? La pregunta, ahora, tal vez debería ser, ¿de qué lado hemos estado?, y ¿qué ganamos con eso?

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