Nombre: Moon
Categorías: Drama, Ciencia Ficción, Thriller
Director: Duncan Jones
País: Reino Unido
Año: 2009

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Pedro Felipe * * * ½

Moon (2009)

El hombre que vivía en la Luna

Sam Bell vive en la base lunar Sarang, dedicada a la explotación minera en el lado oculto del satélite. Tiene un contrato de tres años con Lunar Industries, cuyas instalaciones debe supervisar. Vive los que deberían ser sus últimos días en el lugar, antes de regresar a la Tierra junto a su familia, con la que se comunica via satélite a través de Júpiter. Durante el lapso, su único compañero ha sido un robot blanco llamado GERTY, que habla sin acento pero también sin frialdad.

Las instalaciones tienen un bajo nivel de confort, comprenden un mobiliario monocromo, y están destinadas a mantener la salud mental y física de su operador. Son previsiblemente pequeñas, todo indica que en su construcción se ha favorecido la durabilidad, y en general recuerdan tanto el interior de una nave espacial como el de una vivienda subterránea futurista. Sam no es tal vez el hombre más desdichado del universo, pero sin duda cuenta los minutos que debe aún permanecer en Sarang.

La trama propiamente dicha comienza cuando el personaje sufre un accidente mientras realiza labores de rutina, ya que al distraerse con una alucinación, su vehículo se desvía y queda atrapado bajo una enorme cosechadora. Aunque sufre varias heridas y su módulo de transporte parece enterrado, lo vemos despertarse en la enfermería de la base relativamente confundido, pero también ileso. A continuación, a la ciencia ficción se agrega el suspenso.

Entre otras razones, esta cinta británica es relevante por su manera de interactuar con 2001: Odisea del espacio. Nos encontramos con algunos de sus elementos capitales, como la soledad del espacio, aparentes desdoblamientos, la inteligencia robótica, y una persistente blancura. Pero desde el mítico enfrentamiento entre HAL y  Dave mucha agua ha pasado bajo el puente, y hablar de una filiación directa sería arriesgado. Pese a compartir rasgos y estéticas, los objetos tecnológicos de Moon son fantásticamente banales, como un montacargas o una grúa. El robot GERTY ―con su aire de asistente de dentistería― parece en particular haber sido diseñado como contraparte de HAL, pues con la misión de proteger a su único habitante funciona según una lógica difusa, pero también con una sencillez que roza la ingenuidad. Una de los mejores diálogos de la cinta sintetiza en pocas frases su relación. Aunque al robot se le ha ordenado desde la Tierra que no deje salir a Sam de la base, cuando este le dice que puede morir si no lo hace, la máquina responde con lo que parece un gesto de humanidad, y que en realidad es una sencilla adopción del tercero excluido. Puede salir pero para realizar la reparación acordada.

En general, las virtudes de Moon son varias y notables, graduándose con honores en el canon de la ciencia ficción. Sam Rockwell, el protagonista de Confesiones de una mente peligrosa, interpreta con notable fluidez a un personaje que sólo se puede lograr atendiendo a los mínimos detalles y matices. Clint Mansell ―célebre por su trabajo en Réquiem por un sueño― ofrece una banda sonora de eficaz sencillez, compuesta por instrumentos de cuerda y de percusión bien ajustados al vago (aunque no asfixiante) misterio de la trama. El director, Duncan Jones, se merece por su parte todas las palmas por la particular atmósfera que compone en la cinta, así como por la coherencia con la que arma sus partes, ya que Moon tiene la particularidad de pasar de un thriller metafísico, a un drama con un final cerrado.

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