Nombre: El cisne negro
Categorías: Drama, Suspenso, Thriller
Director: Darren Aronofsky
Año: 2010

Otras reseñas para esta película

Pedro Felipe * * * ½

El cisne negro (2010)

La bailarina y el espejo

El lago de los cisnes es un ballet de Tchaikosky que trata sobre un príncipe enamorado de una muchacha presa de una maldición. En su trama se abordan temas capitales como la fragilidad de la belleza, las condiciones del amor, el miedo a la usurpación y el poder sobre los otros. Es una pieza con rasgos de leyenda, que transforma temores y expectativas del autor en aspiraciones y fantasmas  ejemplares.

El cisne negro de Darren Aronofsky  se apropia con gran provecho e inteligencia de estos temas, desarrollando interesante variaciones que se organizan en un thriller psicológico centrado en el personaje de Nina (Natalie Portman), a quien  la cámara sigue sin parpadear. Se trata de una bailarina del Ballet de la Ciudad de Nueva York, a quien su director Thomas Leroy (Vincent Cassel) ha inesperadamente escogido como intérprete central de El lago de los cisnes, que está montando.

El gran desafío para la protagonista es interpretar al cisne blanco y a su contraparte negra, pues mientras que el primero le nace con naturalidad, el segundo parece estarle vedado. La tensión a la que está sometida se ve subrayada por dos hechos paralelos, pues por un lado su sofocante madre quiere que continúe buscando la perfección, y por el otro el cínico maestro exige que se olvide de esa obsesión, sin dejar por supuesto de perfeccionarse a cada instante. Es decir, que improvise en la cuerda floja.

Pese a la atmósfera malsana que emana de Leroy ―cuyo nombre anuncia su poder de vida y de muerte sobre sus bailarinas― este tiene razón al señalar que la personalidad de Nina carece de antípodas, por lo que en un sentido estricto su cisne negro no se puede encontrar. El acierto de Nina consistirá en entender que existen otras alternativas para dar con algo, por cierto radicales pero igualmente válidas para quien, como La sirenita de Andersen, esté dispuesto a sacrificarse en el proceso. Con tal idea en mente, esta bailarina elástica como la porcelana dará forma a la faceta exigida recomponiendo lo único que tiene a mano, es decir ella misma.

Como en tantos cuentos de hadas, la metamorfosis y el martirio definen pues el destino de la protagonista, maltratada en su búsqueda de la perfección artística en un grado similar al del personaje de Huppert en La pianista de Haneke. Pero a diferencia de aquella, que parece más una encarnación de la muerte que una de sus representaciones, Nina no se vuelve contra  sí misma con el único fin de destruirse, sino para crear en su psicosis la coincidencia dinámica de estados contradictorios. Siguiendo una lógica lovecraftiana de fragmentación mental, el personaje favorece la fuerza destructiva que es el ballet en su vida, creando el cisne negro como reverso de sí misma, precipitando la caída que supone su desarrollo. Semejante procedimiento  da por supuesto lugar a una organización inestable, y lo menos que se puede afirmar es que no regresa ilesa.

De manera paralela, la historia aborda la amenaza perpetua de que lo mejor no sea suficiente, así como su corolario según el cual los logros de otro sí pueden ser satisfactorios. El caso de Beth, escalofriantemente interpretado por Winona Ryder, expresa la brutalidad de las artes basadas en la juventud de sus practicantes, como la gimnasia, la música, y por supuesto su conjunción el ballet. En esta disciplina en particular, la edad es la muerte, y los años se acumulan permitiendo que las miradas traspasen el rostro que antes era su centro, dejando el mismo desastre que las esquirlas de un espejo roto. No deja por supuesto de llamar la atención que Ryder haya sufrido un proceso de ostracismo profesional similar al de su personaje. 

A los detractores de Aronofsky esta cinta nos ha ayudado a mejorar nuestra percepción del director, cuyas obras han ganado limitándose a contar una sola historia. La impresionante actuación de Portman, que no se robó el Santo Grial que recibió por su interpretación, contribuirá a que las últimas prevenciones desaparezcan. Que la cinta haya costado trece millones de dólares y que haya recaudado casi veinte veces esa cifra es también una excelente noticia, pues estamos ante el caso extraño de un producto de calidad para nada condescendiente que ha conseguido a su vez ser en extremo rentable. Enhorabuena.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.