Nombre: La ola
Director: Dennis Gansel, Varios
Reparto:
País: Alemania
Año: 2008

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Pedro Felipe * * *

La ola (2008)

La sociedad de los profetas muertos

En La ola el profesor Wenger y sus alumnos desarrollan un experimento sociopolítico basado en la idea según la cual el ascenso del autoritarismo es incomprensible si no se ha vivido su fascinación. Durante cinco días, de común acuerdo, el grupo compone así un proyecto  llamado La ola, que desde el principio es mucho más exitoso que lo previsto.
 
Con un símbolo digno de la estampa de Hokusai y un uniforme sencillo y preciso, la clase descubre paulatinamente el poder de la disciplina, las acciones conjuntas, los ataques coordinados, la estricta obediencia y el cuidado corporal. En el mejor escenario la experiencia consistiría en adoptar los usos y costumbres de un ejército operativo. En el peor, que es el caso, se ha abierto la caja de Pandora.
 
La eficacia abrumadora del proyecto arrastra rápidamente al grupo y a su guía, que incrementa con tanta alegría su compromiso grupal, como disminuye sus niveles de tolerancia hacia el disenso. No se trata de una coincidencia, como se señala en algún momento de la cinta, pues esta beligerancia no es más que el resultado de una fuerza de choque puesta en movimiento.
 
La idea en la que se basa la historia es de gran valor ya que en ella confluyen tanto temáticas de gran actualidad como asuntos clásicos de la humanidad. En ese sentido, la responsabilidad profesoral y la temeridad de la juventud conviven por ejemplo con cuestiones como la delgada frontera entre la representación y la incorporación de una idea, o el embrujo fascista que con la puntualidad de la varicela afecta a cada generación. El objeto principal de la cinta, que recordemos consiste en ilustrar cómo el autoritarismo puede surgir en cualquier sociedad --incluso la alemana-- se cumple a cabalidad. No veo cómo podría un reseñista no recomendar a profesores y padres ver y analizar la cinta junto a sus alumnos o hijos.
 
Una vez expresado todo el bien que esta historia puede hacer, es pertinente sin embargo subrayar sus dificultades, que se pueden resumir como una exposición sensacionalista de un tema ya de por sí sensacional. Como en tantos casos, la mayoría tal vez, a La ola la perjudica la advertencia según la cual está "Basada en una historia real", pues en un sentido amplio toda película lo está, caracterizándose las obras que reclaman ese título simplemente por "contar con más elementos fácticos que otros proyectos". Aunque la sensatez invita a apropiarse y a transformar toda construcción con valor cultural, el sentido común también indica que los cambios introducidos deben mejorar y robustecer el original.
 
En ese sentido, una cinta sopesada, bien dirigida y con trabajos actorales valiosos, recurre sin necesitarlo a modos narrativos efectistas y contrarios a su intención documental y formativa. Como el gran desliz sucede al final --territorio vedado para las reseñas-- vale la pena anotar que entre el miércoles y el jueves nos enteramos de que algo va a suceder por la transformación radical de algunos protagonistas, en un cambio cuyas motivaciones se conocen después de consumados los hechos, lo cual recuerda la lógica contradictoria de los ataques preventivos.

En el mismo marco, la resonancia regional y luego nacional que tiene en la historia el movimiento de La ola juega en contra de la verosimilitud de la cinta. En Palo Alto o en Dallgow-Döbertitz la experiencia supone cierta privacidad, o por lo menos no una directa atención mediática.

Queda por último la cuestión de por qué se creó una compañera sentimental para el profesor si entre ellos dos no iba nunca a abordarse con seriedad el tema de La ola. A algunos espectadores nos habría ayudado asistir a una reflexión al respecto, que de paso nos habría facilitado entender el elemento real en que se basa la obra.

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