| Nombre: | Melinda y Melinda |
| Categorías: | Drama, Comedia |
| Director: | Woody Allen |
| Año: | 2005 |
Melinda y Melinda (2005)
Melinda y Melinda
Un técnico de fútbol argentino dijo alguna vez que era mejor tener una mala estrategia en la que todos los jugadores creyeran, que una estrategia fantástica en la que nadie tuviera fe. Melinda y Melinda (que por fin llegó a nuestro país en formato DVD), la última película de Woody Allen, cuenta, sin mucho entusiasmo por parte de la mayoría de sus actores, dos versiones diferentes en la vida de un mismo personaje: por una parte tenemos una versión de la vida de Melinda (una mujer al borde de una crisis nerviosa y emocional) trágica, y por otra una versión cómica. Al igual que Bullets over Broadway, la película comienza con una discusión entre un grupo de intelectuales que nos introduce el problema central, planteando una pregunta que, en teoría, se resolverá a lo largo de la historia. La pregunta: ¿es la vida una tragedia o una comedia? Dos autores, uno cómico y otro "trágico", dan sus versiones de una serie de hechos que un amigo les cuenta con la intención de encontrar la "esencia" de la anécdota, y al final concluyen que la vida no es ni lo uno ni lo otro, ni tragedia ni comedia, sino que el tono cómico o trágico lo pone cada uno de nosotros.
Y a pesar de lo común que resulta el punto de partida de la película, confiamos en que Woody Allen, quien ya había conseguido varias veces emocionarnos en situaciones similares (Crímenes y pecados es la mejor prueba de una gran obra cuya premisa es un lugar común), podría "levantar vuelo" con la ayuda de su elenco (que esta vez incluye a Will Ferrell, Chloe Sevigny, y Radha Mitchell). Pero si no me contamos con un par de casos, ni la dirección de Allen ni la actuación de algunos (incluyendo a Mitchell, la protagonista) nos convencen de la importancia o la necesidad de seguir cada una de las historias. En el final, cuando el segmento trágico ha llegado a su fin, la película mejora considerablemente; pero la otra mitad se ha perdido. Hubiéramos preferido quedarnos con el segmento cómico (que, a veces, nos lleva de vuelta a Annie Hall y a Manhattan), y obviar el aspecto trágico de la historia. Es claro, sin embargo, que la película no funcionaría así: la idea es ver, al mismo tiempo, dos perspectivas posibles de un mismo personaje, dos desenlaces opuestos a una misma serie de hechos.
Pero como admiradores de Allen no podemos dejar de pensar que, en el fondo, Melinda y Melinda es una buena película: alcanzamos a emocionarnos con algunos de sus personajes, a identificarnos con ciertas situaciones, y a rezar por que el personaje de Will Ferrell termine, al final, con Melinda (tal y como lo solemos hacer con las buenas comedias románticas). Da la impresión, sin embargo, de que falta energía, vitalidad, algo en la historia. Pareciera, a veces, que Woody Allen no pudo más con el ritmo de una película por año, y que por ello su dirección parece a veces cansada, fatigada, y que el guión parece volver y repetir algunas escenas y situaciones que hemos visto previamente en otros de sus trabajos. Y es posible que sólo los incondicionales de Woody Allen entiendan y aprecien la película; cualquier persona que no esté acostumbrada a sus personajes, a sus ideas, a sus historias, probablemente no la podría soportar.
