Nombre: Last days
Categorías: Drama, Basado en hechos reales, Biográfica
Director: Gus van Sant
País: Estados Unidos
Año: 2005

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Diana Ospina Obando * * * ½

Last days (2005)

Una posibilidad

El 5 abril de 1994 el electricista Gary Smith encontró el cuerpo sin vida de Kurt Cobain. A la trágica noticia de su muerte, joven y en pleno ascenso de su carrera musical, se le sumaron una serie de misterios que, aún hoy, llenan las páginas de internet con suposiciones, acusaciones y dudas. 

Lo cierto es que Cobain huyó del centro de rehabilitación en el que se encontraba el 1 de abril y regresó a Seattle. Solo se volvió a saber de él el 8 de abril cuando Smith, al verlo tirado en el piso, lo confundió con un maniquí. Se calcula que llevaba tres días muerto. 

¿Qué sucedió entre el 1 y el 5 de abril? ¿Cómo fueron esos últimos días de Cobain, qué ideas surcaron su cabeza?   Diversas especulaciones se han hecho al respecto, sobre todo gracias a un elemento extra: Courtney Love, esposa de Cobain, en esos aciagos días contrató a un detective, Tom Grant,  para que lo buscara. Este no sólo hizo su trabajo sino que además  terminó acusando a Love de orquestar una conspiración con el fin de exterminar a su marido.

Tan larga introducción es necesaria para entender Last days, en la que Gus Van Sant, escritor y director, decide recrear estos días de los que poco o nada se sabe, los últimos en la vida de Cobain antes de que, aparentemente, tomara una escopeta y se disparara.

Con Last days, Van Sant  cierra una interesante trilogía compuesta por Gerry (2002) y Elephant (2003). El elemento en común en los tres casos es que parten de eventos reales sobre los que se ignora qué fue lo que realmente ocurrió (en Gerry dos amigos se pierden sin agua, ni comida por el desierto; Elephant, por su parte,  trata sobre  lo que ocurrió el día de la masacre de Columbine).

Como vemos, la búsqueda del director es por intentar, desde la ficción, indagar, reproducir  y mostrar una posibilidad que otorgue algún tipo de respuesta a los enigmas planteados por la situación  escogida aunque, y eso es muy claro, en ninguno de los casos se trata de dar una respuesta precisa o contundente que lo explique todo.

En Last days, Van Sant decidió que su personaje se llamara Blake y su mujer Blakie (manteniendo la sonoridad entre Kurt y Courtney). Los actores tuvieron libertad total, razón por la cual en entrevistas posteriores muchos afirmaron haber sentido  estar haciendo parte de la creación de una obra de arte, en el sentido en que cada uno aportaba algo y que, gracias a eso, la película iba variando, ampliándose y creandos, algo fundamental en la cinematografía de este singular director estadounidense, una atmósfera muy particular.

¿Cómo mostrar a un personaje en crisis con su carrera artística, con el hecho de haberse convertido en una estrella del rock? ¿Cómo mostrar a un artista, un ser humano complejo y contradictorio, drogadicto talentoso y sensible harto de sus amigos, de su familia, del mundo? 

Van Sant  opta por  llevarnos a acompañar a Blake en largas tomas silenciosas en las que a veces  lo perdemos de vista. Intenta hacernos sentir cómo las horas son lentas y pegajosas cuando se está así como está Blake (como quizás estaba Cobain) y el mundo es un lugar ajeno, extraño y frío. Un pequeño flash back nos muestra una misma situación desde otro ángulo solo para enfatizar cierta desolación, soledad, y por qué no, insistir en el hecho de que una  situación, cualquier situación, puede generar diferentes puntos de vista.

De tanto en tanto aparece la música ampliando, intensificando las emociones y en ciertas acciones se acompaña con sugestivas letras. Diálogos en apariencia desconectados con lo que suceden se vuelven claves para entender ciertos momentos y  proporcionan  posibles interpretaciones metafóricas de la situación que vive el protagonista a quien acompañamos en esta lenta, decidida y trágica caída al abismo.

Quienes lo rodean poco o nada pueden hacer, poco entienden, o, por qué no, poco les importa.

Van Sant consigue transmitir desasosiego, soledad, desolación y, sobre todo, una increíble sensación de malestar existencial. Ese creerse siempre inadecuado, desadaptado, incapaz de lidiar con la cotidianidad.

Sugestiva, lenta, Last days no es una película fácil de ver por diferentes razones: por el ritmo desasosegado que tiene, por la necesidad, creo yo, que implica de conocer ciertos aspectos de la vida de Cobain para entender mejor varias  circunstancias o diálogos, y por el trabajo que el director delega voluntariamente en el espectador al pedirle que sea él quien interprete lo que está viendo.

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