Nombre: A Scanner Darkly
Categorías: Drama, Ciencia Ficción, Animación, Suspenso, Policiaca, Política, Fantasía
Director: Richard Linklater
Año: 2006

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Javier Moreno * * * *

A Scanner Darkly (2006)

El hombre del espejo

¿Qué es lo que reconocemos de nosotros mismos al mirarnos a un espejo? ¿Qué nos dice la imagen del espejo sobre lo que somos? ¿Qué nos oculta?

Algunos psicólogos dicen que la habilidad de reconocerse en el espejo (mirror self-recognition (MSR)) está fuertemente ligada a aquella de reconocerse como un individuo y administrar sus propios pensamientos (self-consciousness). Los simios adultos la tienen, los delfines también, los elefantes, claro, no contamos con ese don. Estos mismos psicólogos dicen que a un ser humano le toma alrededor de dos años de desarrollo cerebral adquirir esta preciada capacidad; lo que nunca cuentan es que les toma sólo milésimas de segundo perderla.

Bob Arctor se observa en los monitores y no se reconoce. Tal vez es una confusión de nombres (¿Bob? ¿Fred? ¿Bruce?), pero da la sensación de ser algo más. Hay algo mal con su cabeza.

¿La "D", acaso?

("D", he said aloud to the audience, "is for Substance D. Which is for Dumbness and Despair and Desertion, the desertion of your friends from you, you from them, everyone from everyone, isolation and loneliness and hating and suspecting each other. D", he said then, "is finally Death.")

Bob Arctor presencia su muerte, su muerte lenta y solitaria, rodeado de extraños que son justo como él; se reconoce en ellos tanto como se reconoce en el espejo, lo confunden.

Bob Arctor juega (¿Arctúa?) a ser sí mismo y luego se sorprende llamándose Fred y no siendo nadie en particular, siendo apenas un eco vago de identidad bajo miles de rostros que se superponen continuamente, proyectados sobre esa membrana que lo cubre (Basically, his design consisted of a multifaced quartz lens hooked to a miniaturized computer whose memory banks held up to a million and a half physiognomic fraction -- representations of various people: men and women, children, with every variant encoded and then projected outward in all directions equally onto a superthin shroudlike membrane large enough to fit around an average human), mientras reporta a Hank, su superior inmediato, otro cualquiera de mil rostros, sus progresos en la investigación que lo llevará, eso espera, a desarticular una red de traficantes de la adictiva Sustancia D(eath). El sospechoso número uno es, por supuesto, ese tal Bob Arctor.

¿Quién se es cuando no se es nadie? ¿Quién es Bob Arctor?

Philip K. Dick vivía los mundos que soñaba. Algunos tratan sus ficciones como predicciones, pero hay otros que ven en ellas invitaciones a sumarse a la paranoia. P.K. Dick se sentía observado y además forzado por "el sistema" a sumergirse en series de pequeñas pseudorealidades anidadas que terminaban conformando La Realidad que padecía. Esa Realidad que, bajo sus ojos, no dependía tanto del observador como del otro, del ellos, que controlaba lo observado. «No le temo a sus intenciones sino a su poder», decía en alguna parte. «Su poder es inmenso.»

Las drogas, es bien sabido, eran uno de esos ellos que manipulaban su percepción del mundo y lo ponían a ver luces rosadas de cuando en cuando.

***

A scanner darkly, la adaptación cinematográfica por parte de Richard Linklater (y casi, pero al fin no, Charlie Kaufman) de la novela homónima de Philip K. Dick, rinde buena cuenta del ambiente narcótico de la historia basándose en las técnicas de animación rotoscópica que Linklater ya había usado previamente con mucho éxito en la pesadillesca Waking Life. Yo me adhiero a los muchos que han dicho que esta técnica, adicionalmente, permite representar cinematográficamente de manera idonea (¡por fin!) el universo que Philip K. Dick describe en sus ficciones: una especie de viaje con ácido constante a todos los niveles de percepción. Y bueno, no es que mi experiencia con el LSD sea mayor, pero creo que ver cuando niño suficiente animación psicodélica de los setenta lo convierte a uno un decente connoisseur del caracter y calidad de ese tipo de trips.

Pero el acierto de Linklater no termina ahí. La elección de los actores y el tono humorístico de los diálogos (ojo a la discusión sobre la bicicleta con dieciocho cambios), así como la narratividad (cámaras rápidas, locutores de radio describiendo lo que ocurre...) y hasta la música, contribuyen a acrecentar la sensación de estar viendo algo realmente hecho por Dick. Algo que Dick pudo haber soñado y de lo que estaría satisfecho (y hasta orgulloso) así como lo estaba de Blade Runner en su momento. A mí me gustó mucho. Me pareció entretenida e interesante. Salí encantado. Cómo dijo Mónica, «Les quedó linda.»

A Alvy Singer lo sorprende (e incomoda) el tono moralista de la película. Lo cierto hasta en este aspecto la película es bastante fiel a lo que efectivamente Dick quería transmitir en su novela. No por nada en el epílogo nos dice:

"There is no moral in this novel; it is not bourgeois; it does not say they were wrong to play when they should have toiled; it just tells what the consequences were. In Greek drama they were beginning, as a society, to discover science, which means causal law. Here in this novel there is Nemesis: not fate, because anyone of us could have chosen to stop playing in the street, but, as I narrate from the deepest part of my life and heart, a dreadful Nemesis for those who kept on playing. I myself, I am not a character in this novel; I am the novel. So, though, was our entire nation at this time. This novel is about more people than I knew personally. Some we all read about in the newspapers. It was, this sitting around with our buddies and bullshitting while making tape recordings, the bad decision of the decade, the sixties, both in and out of the establishment. And nature cracked down on us. We were forced to stop by things dreadful.

Por supuesto, la opinión de Dick sobre las drogas mutaba de cuando en cuando (hay ensayos en los que asegura que son el único camino seguro hacia la verdadera realidad), pero no era la mejor por aquellos años.

No digo más. Hay que verla, es una orden.

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