Nombre: Enterrado
Categorías: Drama, Suspenso, Guerra
Director: Rodrigo Cortés
País: Espa
Año: 2010

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½

Enterrado (2010)

En el subsuelo, tus gritos tampoco se escuchan

Alguien respira muy fuerte, como si hubiera despertado de una pesadilla, allá en la pantalla.

Cuando por fin pueda encontrar su encendedor (cosa que adivinamos a oscuras, gracias al excelente trabajo de sonido) sabremos que la pesadilla acaba de comenzar. A Paul Conroy, chofer de camión y contratista del gobierno norteamericano en Iraq, lo han enterrado dentro de un cajón de madera del que no puede salir. Tiene unas pocas cosas que sus captores le dejaron: una cantimplora, el encendedor con el que se iluminó al principio, un lapicero. Cuando comience a sonar y Conroy se golpee la cabeza por la sorpresa (en uno de los toques de humor que acercan emocionalmente al público con el protagonista) sabrá que además los secuestradores le dejaron un celular para que llame a su gobierno y les comunique la exigencia de los terroristas: cinco millones de dólares en menos de dos horas para liberarlo antes de que el oxígeno se acabe.

Una película donde el protagonista está encerrado durante todo el metraje genera, desde esa premisa, una curiosidad enorme. ¿Cómo es  posible? ¿Cómo se puede armar un relato cinematográfico de hora y media sin moverse del interior de una caja? La respuesta es que sólo puede hacerse cuando hay una buena historia que contar. Y eso es lo que tenía el guión de Chris Sparling que llevaba más de un año y medio rodando por Hollywood sin que nadie se animara a hacerlo. Por eso, un proyecto totalmente “norteamericano” terminó en manos de un director español, Rodrigo Cortés, quien decidió producirlo en España, con personal técnico ibérico.

Como los caminos del arte son misteriosos, esa serie de eventos inesperados fue la que permitió que un director de fotografía tan talentoso como el barcelonés Eduard Grau (basta con ver A single man de Tom Ford para apreciar el nivel de su sensibilidad) se encargara de las imágenes de Buried. Gracias a su cámara y a la construcción de 7 cajones que permitían hacer de todo (generar profundidad de campo donde por lógica no podría haberlo, desplazamientos laterales, usar cámara al hombro, imitar el movimiento que tendría una grúa diminuta, planos generales donde el protagonista se ve pequeño y el resto, la tierra donde suponemos que está enterrado, es sólo oscuridad) la película jamás es simple o aburrida desde lo visual. Incluso la iluminación cambia a lo largo de la trama, pues a Conroy también le dejan en su cajón una linterna de emergencia (de las que pueden alumbrar en rojo) y dos barras fluorescentes. Sólo después de ver la película entendemos que las luces también funcionan como metáfora: por ejemplo, cuando hay luz verde, Conroy comienza a creer, a tener la esperanza de que aquella oficina gubernamental dedicada a casos como el suyo con la que se ha comunicado, podrá salvarlo, como hicieron con otro muchacho, Mark White, hace algunas semanas.

Sabiendo que es poco probable que los espectadores hayamos vivido alguna experiencia parecida, para generar identificación con el protagonista, el guión toma la excelente decisión de “encerrar” a Conroy en otras situaciones por las que muchos hemos pasado: la lucha contra la “amplia inteligencia” de una operadora de larga distancia, el desconcierto ante un amigo que se cree muy simpático cuando nos saluda en su contestador automático para engañarnos, la musiquita de espera en las oficinas gubernamentales. La sala entera se ríe con culpabilidad cuando advertimos que lo que está matando a Conroy no es el encierro sino la burocracia.

Pero Rodrigo Cortés, que confiesa haberse inspirado en Hitchcock para esta película (hay que pensar en cintas como Rope o Lifeboat) —influencia que además se nota en la música que usa en los créditos del comienzo—, sabe que un thriller, incluso uno como éste que narra un momento extremo, necesita crecer en tensión para ser efectivo. El objetivo se consigue de muchas maneras: con los primerísimos planos que nos muestran cómo se agota la batería del celular, con los diálogos, que nos sirven para imaginar todo lo que no vemos: el ataque en el que cayó Conroy, el bombardeo que el ejército gringo lanza y que hace que el cajón se empiece a llenar de arena, la familia que el contratista dejó en Estados Unidos. Valiente, Cortés se la juega toda por no recurrir a recursos como flashbacks o tomas del exterior. Es una apuesta que gana.

El hecho de que la trama ocurra en Irak no le suma ni le resta a la película, pues la fuerza de lo que cuenta está en la anécdota (el encierro, la soledad) y no en la situación política. Pero es notable que a pesar de ser una película para entretener, no se abstenga de diálogos conflictivos, como el del iraquí al otro lado del teléfono acusando a Paul de ser un norteamericano participando en la reconstrucción de un país que el de aquel destruyó y diciendo: “claro, como tienes terror de estar ahí entonces yo soy terrorista”; o ese momento terrible en que Conroy por fin entiende que las corporaciones no tienen corazón, sólo abogados y contratos y cláusulas.
 
Aunque es de lo mejor en su carrera, no es que la actuación de Ryan Reynolds sea memorable (le ayuda mucho el hecho de que casi nunca los planos se queden en su rostro por más de diez segundos) pero pocos actores reconocidos se hubieran atrevido a un papel como éste, que no es héroe ni villano, y que le exigía aparecer sucio, ensangrentado y sudoroso toda la película, con una carga física notable. En ese sentido, el compromiso del actor con el proyecto, es total. Y si a eso le sumamos una edición impecable y cuidadosa (hecha por el mismo Cortés) que respeta los ritmos necesarios de la trama, una historia coherente (a pesar de algunos golpes bajos emocionales, como la enfermedad de la mamá del protagonista) que hasta el final mantiene el interés (uno nunca sabe si realmente Conroy tuvo un amorío clandestino), Buried es una de las propuestas más interesantes que han pasado por nuestras pantallas durante el 2010.

La película termina. Alguien respira muy fuerte, como si hubiera despertado de una pesadilla. Pero esta vez, el sonido proviene del público.

Comentarios

21/11/2010:

Sería posible hacer una critica de esta pelicula a través de los asistentes?, es decir, creo que prodrian hacerle a cada cinta una sugerencia de publico objetivo. la de esta es muy simple: hombres con mas de tres dedos de frente (no se valen calvos) y mujeres con dudosa preferencia sexual. A ver si le evitamos el desperdicio de los 20 mil pesitos a aquellos que van cine a ver qué estan dando. esta pelicula, en cuestiones de publico asistente, se lleva media estrella

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