Nombre: Alicia en el país de las maravillas
Categorías: Fantasía, Basado en una novela, Remake
Director: Tim Burton, Varios
Reparto:
País: Estados Unidos
Año: 2010

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Pedro Felipe * *

Alicia en el país de las maravillas (2010)

¡Ay pobre mi Alicia...!

Los seguidores de Tim Burton esperamos que toda película suya sea por lo menos extraordinaria. Cuando salimos del teatro con la sensación de que hemos visto una cinta del montón, exigimos que nos devuelvan la plata. O contamos horrores.

Esta versión de la obra de Carroll, sin ser una estafa, es sin duda asimilable a una salchicha: un poco de Willy Wonka y la fábrica de chocolates, otro tanto de Matrix, algo de la obra de Michael Ende, una pizca de Tolkien, revuélvase como pueda, ubíquese en una dinámica de juego de video básico, y ya verá usted cómo la princesa se rescata a sí misma tras vencer al dragón (tras lo cual se empodera y ya me gustaría ver a V. Wolf verde de la rabia ante la simpleza del epílogo).

¿Y Súper Mario? Está cansado y triste. Ya ni los ácidos le hacen efecto. Ya no consigue ninguna reacción.

En otras palabras, me temo que Tim Burton no se implicó personalmente en esta obra. No encontró un conflicto padre-hijo con el cual fundirse, un genial inventor frustrado para identificarse, ni un desafío técnico o narrativo relevante. Pero entendámonos, es patente que los escenarios presentados en la cinta no se construyen en dos patadas (aun cuando sean digitales), que la protagonista logra una equilibrada interpretación, y que nadie (ni yo mismo en mis peores excesos de mala hostia) la pondrá nunca en el mismo nivel de El planeta de los simios, que es el punto cero del autor. Sucede simplemente que Burton tenía que pagar sus impuestos, por lo que optó por hacer una obra ya existente, con un guión que se adapta sin la ayuda de nadie, y una estética desde sus orígenes muy burtoniana. Viendo las cosas en retrospectiva, es tan irrelevante este remake como una eventual versión de la Novicia rebelde por el español Pedro Almodóvar.

A su humilde servidor, con la mano en el corazón, lo único que lo arrancó de su blanda aburrición (¡y en 3D!) fue la transformación de la medialuna en la sonrisa del gato de Cheshire (quien por desgracia recuerda a Garfield).

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