Nombre: Paris 36
Categorías: Drama, Comedia dramática, Histórica
Director: Christophe Barratier
País: Francia
Año: 2008

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Andrés David Ortiz * * ½

Paris 36 (2008)

Como mejor les suene

Faubourg 36; París, París; o París 36 como se presentó en las salas de cine colombianas, es la obra  del director francés Christophe Barratier, quién tras cinco años de su opera prima Los coristas (2004) presenta un nuevo drama donde el actor Gérard Jugnot, el protagonista de su primera película, regresa en ésta, situada en 1936, en el papel de Pigoil. En ese entonces Francia estaba gobernada  por  el Frente Popular, un partido político de izquierda que concretó cambios sustanciales para el movimiento obrero, como el aumento salarial del 12% y las primeras vacaciones pagadas durante 15 días, finalizando su periodo en 1938.

El director elige nuevamente como recurso narrativo un flashback  para la presentación de Pigoil; junto a él presenta un lugar, el teatro Chansonia, que  sin ser exactamente un  personaje ocupa un lugar muy importante en esta historia. Al inicio del relato y como si se tratara de siameses, los enlaza en un plano secuencia muy logrado que resalta así la buena dirección de arte y la espectacular escenografía del barrio parisino de aquel entonces, como si el interior de Pigoil pudiera reflejarse en el lugar, La música, los aplausos, el color, la forma en que se desplaza la cámara por la atmósfera del teatro, hace danzar y relacionar a Pigoil con todos sus elementos, en muestra clara de toda su experiencia laboral como telonero y de su complicado dificultad de separar —como en su vida misma— la realidad de la fantasía.

En su rostro se observa la ansiedad y el desvelo de aquel chiquillo que espera el nuevo día para ir de paseo con sus compañeros, pero al igual que éste, en un inesperado y lluvioso día gris, mira como el agua desvanece sus intenciones. De una manera similar ocurre con Pigoil, pues con los boletos en mano para su esperado viaje al mar termina enterándose del engaño de su esposa.

Algo destacable es la puesta en escena que se propone: no se muestra un solo desnudo, no hay ninguna confesión, ni un golpe; lo que varía es el dialogo y sus tonos, el juego de miradas con los que se enfrentan, la buena actuación y montaje le revelan en un minuto los dos amantes de su esposa, entre ellos su compañero de trabajo Milou, un líder revolucionario de la época. Vuelve el acercamiento lento característico del director,  similar a los movimientos de cámara que utilizaba Alfred Hitchcock, casi un primer plano del personaje, intentando mostrar en su rostro la desilusión del desengaño.

El conteo regresivo, el tic-tac del reloj, son elementos visuales que anuncian el fin del año, estos en la película son alternados con imágenes de todos los personajes en cada segundo que pasa, el sonido parece fundirse con las palpitaciones del director del  teatro Chansonia. Esos instantes de alegría para muchos se convierten en sus últimos momentos de soledad cuando lo vemos apuntarse un arma a su cabeza. El suicidio es coreado por la multitud terminando así el año 1935 llevándose consigo las esperanzas de su empleado Pigoil de conocer el mar con su hijo Jojo.

Este último también interpreto a Pépinot en Los coristas, el pequeño niño que esperó cada fin de semana la visita de su padre; Paris 36 bien podría ser una continuación de estos dos personajes, pues muestra claramente  la trascendencia y madurez de ambos.

La narrativa, la mezcla de drama y humor, la identificación con sus personajes hace ameno y digerible este largometraje. Aunque predecible y sensible con el espectador cuenta muy bien la historia de estos tres  desempleados que por su propios medios y con su propio musical buscan renovar y comprar el teatro de variedades Chansonia.

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