Nombre: Sherlock Holmes
Categorías: Policiaca, Aventura, Basado en una novela
Director: Guy Ritchie
Año: 2009

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Diego Guerra * * * *

Sherlock Holmes (2009)

Steampunk Sherlock


Arthur Conan Doyle era, sin ninguna duda, un tipo por lo menos tan inteligente como su personaje, el detective Sherlock Holmes. No fue un gran escritor, como Joseph Conrad o Robert Louis Stevenson, pero sí un creador de mitos, concibió nada más ni nada menos que al gran héroe de la sociedad industrial y eso no es poca cosa. Pero él mismo llegaría a renegar de Holmes, personaje que como decía su autor, carecía de luces y sombras, lo cual significaba que, a la par de volverse cada vez más exitoso el detective, a su autor en cambio se le hiciera cada vez más aburrido, siendo sus aventuras la primera obra de ficción de masas, Sherlock Holmes fue además el inicio de los estereotipos. Acaso Conan Doyle hubiera dado la mitad del éxito de Sherlock Holmes a cambio de poder escribir relatos  más personales que, seguramente, su editor habría rechazado (especialmente de aventuras, como los que escribía antes de que Holmes fuera un éxito,  hay un extenso episodio en la novela "Estudio en escarlata" acerca de los mormones que, literariamente, es quizás más valioso que todas las aparatosas y acartonadas aventuras de Sherlock Holmes). Y es que siendo este genio de la deducción lógica el padre de los súper héroes (más que de la novela negra), no tiene demasiado sentido censurar al Sherlock Holmes de Guy Ritchie, por no ceñirse al original (o más bien no ceñirse al sin fin de mediocres adaptaciones a la pantalla que tuvo el personaje a lo largo del siglo XX), al mostrar un Sherlock Holmes extrañamente humanizado, con más vínculos con un geek actual que con el larguirucho y flemático detective victoriano, que no consume cocaína, como el de los libros, ni viste esos ridículos atuendos de tweed ni fuma pipa, y en cambio (mal) vive de las apuestas en las que él mismo pelea con matones en locales de mala muerte (en los libros se mencionan sus dotes de boxeador, más no lo de las apuestas de las que él y Watson vivien en la película),  además de ser un atleta es en extremo brillante y ayuda de tanto en tanto a la policía a resolver casos, acompañado de su amigo Watson, con quien protagoniza escenas de celos especialmente ambiguas, y asimismo, el único punto débil de su brillante intelecto lo representan las mujeres. El Sherlock Holmes de Guy Ritchie no es completamente consecuente con el de Conan Doyle, pero sí con todos las ficciones de masas que surgieron desde entonces, toda una tradición de pulp fictions, de vampiresas como las que dibujaba Will Eisner en Spirit, de esos héroes cínicos y despreocupados que protagonizaban Paul Newmann y Robert Redford en los 70, y llega incluso a parafrasear en la música (de Hans Zimmer), esas composiciones brillantes y pegajosas que Ennio Morricone creaba para comedias de acción, y vive en la película, una aventura inmersa en las sociedades secretas inglesas (la masonería sin nombrarla) que lo acerca más al From Hell de Alan Moore de lo que apenas pudo lograr la adaptación cinematográfica de dicho cómic, y todo en un Londres teatral y espectacular, parecido a la Gotham City de los Batman de Tim Burton, y con una ambientación que en su uso del pasado futurista (genial el puente de Londres a medio construir), resulta más genuinamente steampunk que esas aburrídisimas películas recientes de La máquina del tiempo o La vuelta al mundo en ochenta días.

No, el Sherlock Holmes de Guy Ritchie, donde Robert Downey Jr encarna al sagaz detective y Jude Law al doctor Watson no respetará del todo a su original literario, pero recrea muy dignamente las cacareadas aventuras de un detective inverosímil (el de los libros, el de la película) y lo hace digerible a las audiencias contemporáneas al convertirlo en un heroe de acción inteligente y extravagante, siendo fiel más que nada al estilo que el propio Ritchie ha fabricado en sus anteriores películas: Lock, Stock, and Two Smoking Barrels, brillante comedia de acción sobre un jovenzuelo que pretende estafar a unos veteranos jugadores de poker y se ve envuelto en una peligrosa y emocionante aventura en el Londres de los 90, la película sería tan buena y tuvo tanto éxito que Ritchie se plagiaría a sí mismo con mayor presupuesto y actores famosos en Snatch, donde Brad Pitt era un gitano que peleaba por dinero (como Sherlock Holmes) y un mafioso convertía a sus víctimas en comida para  cerdos, más adelante Ritchie haría un policial menos chistoso pero siempre posmoderno, la ignorada pero genial Revolver, con Jason Staham como el pistolero que trata de huírle a un destino trágico en un Las Vegas que parece una pesadilla, pero entonces, Ritchie descendería a los infiernos haciendo un muy fallido remake de Lina Wertmuller, poniendo a su esposa Madonna a hacer de náufraga en la segunda guerra mundial en una película que ojalá nunca se hubiera filmado (ojalá nunca hubiera existido Madonna), pero luego Ritchie renacería como ave fenix, como su personaje el RocknRolla Johnny Quid, alter ego de Peter Doherty, el controvertido cantante que, al igual que el Robert Downey Holmes, ha protagonizado toda suerte de escándalos por su adición a las drogas que no le han limitado su creatividad artística, en la película del mismo nombre, el también controvertido Johnny Quid, aka RocknRolla, era además de cantante famoso, el hijo de un mafioso al que de niño su padrastro azotaba por cantar el Bank Robber de The Clash, y se las arreglaba para pasar del mundo de las drogas y el rock n' roll al de los matones con gran agilidad. Las películas de Ritchie tienen el común denominador de la ligereza asumida e inteligente, siempre con un ligero trasfondo trágico y sórdido, son comedias, pero no escatiman violencia y a veces un descarnado realismo contrapuesto a secuencias de acción trepidante, y asimismo, no son para toda la familia como lo serían si fueran americanas. Con su Sherlock Holmes del siglo XXI, Ritchie ha logrado algo que muy pocos directores consiguen, una superproducción, muy costosa y muy exitosa, pero no completamente vana, no completamente olvidable como las innecesarias cintas que genera Hollywood constantemente, porque es que el Sherlock Holmes del 2009 tiene algo que los efectos de CGI no consiguen (aunque tiene efectos de CGI), esta versión despreocupada, emocionante y exagerada del detective más famoso de todos los tiempos exuda algo que no suele verse en el cine comercial, y que no siempre estuvo en la obra de Conan Doyle:


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Publicado originalmente en 68 revoluciones

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