Nombre: Shaolin soccer
Categorías: Acción, Comedia, Artes marciales
Director: Stephen Chow
Año: 2003

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno * * * *
Pablo Muñoz * * *

Shaolin soccer (2003)

Supercampeones en vivo.

Nunca he jugado futbol. Creo que los partidos más serios que jugué los tuve cuando tenía siete años al frente de los salones de montessori en el colegio. Yo era defensa y conversaba todo el tiempo con mi amigo Ramón (creo que se llamaba) que era el arquero. Cuando la delantera enemiga se acercaba, yo me quitaba cortésmente. Siempre le he tenido pavor a que me rompan las gafas de un taponazo.

Con las artes marciales la historia es un poco distinta. Cuando niño practicaba taekwondo en una academia en Lorica y siempre he sido aficionado a las películas de ninjas. En un cierto momento me aburrí del taekwondo. Nada en particular, me pasa con todo. Recuerdo que alguna vez, cuando ya era cinturón amarillo punta verde, corrió el rumor que los de la escuela de Kung Fu querían camorra. Nada concreto, realmente, pero lo suficientemente real para que dedicaramos horas a fantasear con combates efervecentes en el malecón a la orilla del sinú detrás del mercado, donde se decía que vendían drogas. El grupo de Kung Fu tenía mejor sede que nosotros: practicaban en un sitio que los fines de semana se convertía en una discoteca de champeta. Además, y esto lo sabía de primera mano, podían dar saltos mortales y patadas voladoras que nosotros apenas soñabamos. Por meses, temimos ser emboscados a la salida de la práctica y últimados por los ágiles kungfutecas, fueron buenos días. Finalmente nunca sucedió, supongo que no eran tan viciosos como imaginábamos. ¡Es una suerte! No me imagino que hubiera pasado, probablemente yo hubiera salido corriendo, el Kung Fu es peligrosisimo, no importa el estilo.

Hay muchos estilos de Kung Fu. Uno de los más antiguos es el Shaolin, práctica milenaria que, se dice, contribuyó a la popularización del zen en china. Pese a su tradición, la práctica del Kung Fu Shaolin está en desuso pues viene acompañada de una estricta vida monástica incompatible con el mundo moderno. Sing (representado por el director de la película, Stephen Chow) fue alguna vez un aprendiz que Shaolin. Su maestro murió y ahora recorre la ciudad como un indigente, recuerda su infancia en el monasterio y sueña con un mundo que aprecie su forma de vida, un mundo donde el Kung Fu Shaolin recobre la importancia que, según él, merece. Lo ha intentado todo, desde la música pop hasta las clases a domicilio, nada funciona, pero cuando está a punto de renunciar, conoce a Fung, un exjugador de futbol otrora famoso, pero ahora retirado y en desgracia, que sueña con convertirse en entrenador de un equipo de futbol. Tras una serie de incidentes, Fung y Sing descubren que juntos pueden convertir sus sueños en realidad y deciden conformar un equipo de futbol que utilice los talentos Shaolin. Sing debe contactar a sus antiguos compañeros de escuela. Convencerlos no será una tarea fácil.

Shaolin Soccer es parte de la nueva ola de cine chino cuyo objeto central es entretener que utiliza sábiamente lo enseñado por el anime y el cine japonés en cuanto a narrativa de acción y no le tiene miedo a los efectos especiales. El resultado es una película simpática que saca un par de risas y se deja ver. Es imposible no compararla con la vieja serie Supercampeones (Captain Tsubasa J) que dieron en Colombia a mediados de los noventas y, en ese sentido, es la mejor aproximación a esa estética que se puede lograr en noventa minutos utilizando actores reales. Las escenas de los partidos son emocionantes y tener el placer de escuchar una nueva versión de "Everybody was Kung Fu fighting" al cierre, pagó mi boleta. La versión que distribuye miramax, y que probablemente será la que llegue a Colombia, fue recortada casi media hora y personalmente siento que ese largo es adecuado para una película de este estilo, más sería mucho pedir a la mayoría de la gente. Para aquellos que queremos más, ya pronto estará disponible la versión en DVD.

Ésta no es una película para pensar ni una repleta de carga dramática. Es una película para ir una noche de relax a sentarse y reirse y es efectiva cumpliendo esa misión y sólo esa misión. No espere demasiado de ella y no lo decepcionará. Yo esperaba muchisimo y no salí decepcionado, pero ese es mi caso. Era yo, y no usted, el que soñaba con pandillas de Shaolines Kung Fu emboscándome a la salida de la práctica, justo al frente de la iglesia.