Nombre: Al otro lado
Categorías: Drama, Política
Director: Fatih Akin
País: Alemania
Año: 2007

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Luis Fernando Afanador Perez * * * *

Al otro lado (2007)

Del otro lado es fácil

Qué fuerza tienen las historias y los personajes del director Fatih Akin.  Son dramas auténticos, convincentes, que nos conmueven. Pasiones individuales, comunes a todos, pero también circunscritas a un multiculturalismo muy concreto: alemanes que viven en Turquía, turcos que viven en Alemania. Identidades problemáticas y en crisis, primer y tercer mundo, racionalidad y fatalismo. Un claro arraigo histórico que nunca debe entenderse como un sometimiento al realismo: sus estructuras narrativas poseen autonomía y coherencia.  Más allá de su obvia contingencia, Al otro lado es una sutil paradoja sobre el destino humano.  Vidas que se cruzan a destiempo, que al vaivén del caprichoso azar quedan condenadas al dolor y a la soledad.
Alí, un viudo jubilado de origen turco que vive en Bremen, sólo quiere, al final de sus días -¿por qué no?-  un poco de compañía, un lecho tibio así sea pagándole a la prostituta Yeter. Pero, como es sabido, hay un abismo entre nuestros deseos –así sean simples- y su realización. Lo que hace Alí es abrir una caja de Pandora: la tragedia entrará a su vida y perderá a Nejat, su hijo único y amado quien quedará expuesto a la búsqueda infructuosa de Ayten, la hija de Yeter.  La sensata aspiración de Ayten, una militante de un grupo radical en Estambul, es encontrar a su madre.  Otra caja de Pandora: su búsqueda entrañará la tragedia de Susanne y de su hija Lotte. Aunque, para ser justos, a esta última Ayten también le dará placer y le traerá sentido a su monótona existencia. Susanne podría ser la madre que buscan infructuosamente Nejat y Aiten; Yeter, sin duda, era la mujer que necesitaba Ali y que su torpeza no dejó prosperar; Nejat podría llevarle algo de alivio a la angustiada Ayten; Ayten y Lotte tenían derecho a seguir siendo felices;  Ali es el padre que merece Nejat.
Desde afuera, con la tranquilidad y la distancia de ser espectadores de esos seis personajes que se entrecruzan de manera equivocada, entendemos que no sería muy complicado ajustar el mecanismo,  que no es mucho lo que le falta para sincronizarlo y conseguir que esas vidas funcionen mejor. Una nota en una cartelera unos días más, el retraso de un vuelo, el cruce de una calle o un poco de paciencia en el momento indicado.  Por el amor de los dioses: no es tanto lo que hace falta. Ah, pero que difícil y que absurda resulta la vida allá en el escenario.

 

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