Nombre: Al otro lado
Categorías: Drama, Política
Director: Fatih Akin
País: Alemania
Año: 2007

Otras reseñas para esta película

Jorge Mario Sánchez * * * *

Al otro lado (2007)

Aquel que viva verá

Nuestras vidas son constantemente decididas por un entramado que desconocemos, que podemos acaso entrever pero que nunca asimilaremos. Llamemos azar (algunos preferirán “destino” o “Dios”) a esa maraña de fuerzas oscuras. Ninguno de nosotros vivirá lo suficiente como para conocer las verdaderas causas y las consecuencias de lo que es o lo que hace en un momento determinado. Por lo tanto, jamás lograremos entendernos por completo. Toda iluminación es siempre parcial.

Con Al otro lado Fatih Akin consigue con creces lo que Alejandro González-Iñárritu y Guillermo Arriaga intentaron, sin éxito, en Babel. Las vidas de los seis protagonistas del filme de Akin parecen entrelazarse, en un viaje constante de ida y vuelta entre Turquía y Alemania, por obra de esas fuerzas oscuras que mueven a cualquier ser humano y no por capricho del guionista. Los personajes crecen, se transforman, y en el camino fracasan, aman, odian, se destruyen, se reconcilian consigo mismos y mueren. Algunos aprenden que tal vez sea inútil perseguir nuestros deseos, o levantarse e intentar cambiar el mundo, hacer la Revolución (así con mayúscula): el mundo, la realidad, son demasiado incomprensibles como para lograr desviar así sea parcialmente su curso. La realidad va mutando por sí sola. Entre tanto, sin siquiera buscarlos (o justamente evitándolos) los verdaderos cambios se dan en nuestro interior, y es posible que no nos percatemos de ello. En un año, en un mes, en un día, todo puede ocurrir y de hecho ocurre. Como decía el bueno de Heráclito: jamás nos bañamos dos veces en el mismo río. A pesar de nuestra incontrolable manía de repetirnos el mundo nunca es igual. Todo es nuevo.

Al final de la novela Tres años, de Chéjov, el protagonista, Laptiev, reflexiona sobre todas las cosas que les han pasado –traiciones, celos, desesperanza, muerte, euforia, deseo, sueños rotos– a él y a sus allegados en los últimos tres años (lo que dura la novela). Viendo a las niñas Sacha y Lyda, Laptiev piensa: “¡Qué mayores se han hecho…! ¡Y qué cambios en estos tres años…! Pero la vida aún puede durar trece, veinte años más. ¿Qué nos reserva el porvenir? Aquel que viva verá”.

Esto es justamente lo que nos dice Fatih Akin con su nueva obra maestra: “aquel que viva verá”.

Pero para verlo todo tendríamos que ser inmortales.

 

De El Persa, blog de literatura y cine.

Comentarios

Para comentar usted debe estar estar registrado, ingresar ó registrarse.