| Nombre: | Palindromes |
| Categorías: | Drama, Comedia, Erótico, Política, Religiosa |
| Director: | Todd Solondz |
| Año: | 1969 |
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Palindromes (1969)
Lo que somos.
Los Estados Unidos suburbanos de Todd Solondz nos brindan una imagen de un pais descompuesto. Tanto la cruda Happiness como la violenta Storytelling pasando por la amarga Welcome to the dollhouse son retratos parciales de una realidad ignota y particularmente chocante que yace oculta tras disneylandia, los parques six flags, la coca-cola, los flamantes dólares, las exitosas empresas y las ciudades como New York, Chicago o Los Angeles, paradigmas de la civilización actual.
Solondz, como W. Anderson, le gusta jugar en ese terreno cuasivaldío en el que la comedia colinda con la tragedia. El suyo es un humor corrosivo, que sólo da risa los segundos que tardamos en descubrir que lo visto o escuchado es es real. El drama lejano parece ser una excusa perfecta para reir. La diferencia entre Anderson y Solondz, una de tantas, puede estar en la naturaleza de los personajes y los conflictos a los que se enfrentan. Mientras Anderson nos presenta personajes excepcionales (freaks a la Fresán o a la Salinger) enfrentados a profundas crisis internas, Solondz nos presenta un zoom in de la familia del lado, esos que se ven tan felices en todas las fotos que tienen en la sala, y luego procede con precisión de sádico a desnudarlos hasta que podamos verlos como realmente son. Los conflictos de los personajes de Solondz son, por tanto, muchísimo más descarnados. Solondz mata personajes, los viola, los somete a complicadas crisis sexuales y/o familiares, los destruye o los deja destruirse (Otra posible diferencia, pienso ahora, podria ser el hipercontrol de Anderson enfrentado al sutil minimalismo de Solondz que muchas veces raya en la improvisación).
En Palindromes conocemos a la pequeña Aviva (coincidencialmente prima de Dawn Weiner, la protagonista de Welcome to the dollhouse), quien tiene sólo trece años y quiere —lo desea, lo necesita— tener un bebé. La decisión tomada por la niña (que no es sino un reflejo del hecho de que Estados Unidos va al frente en el porcentaje de adolecentes embarazadas por año dentro de los llamados "paises desarrollados") le permite a Solondz iniciar una aventura a su lado donde —sin tomar posición, como es su estilo— nos adentrará en las pantanosas y eternas discusiones (usualmente muy mal llevadas en este pais) sobre el aborto y la posibilidad de decidir, y también nos conducirá, siguiendo la huida de Aviva, dentro del poco explorado (pero cada vez mas visible) mundo de las comunidades cristianas fundamentalistas que pululan en los Estados Unidos (48% de los gringos creen en el creacionismo, 46% se declaran cristianos renacidos...).
[Lo que sigue, dependiendo de su personalidad, puede ser considerado un spoiler. Yo no lo considero como tal, pero mejor me curo en salud. Luego del spoiler, la reseña continúa.]
Solondz experimenta en Palindromes con un recurso extraño de utilización de múltiples actores para representar un mismo papel (Buñuel hizo algo similar en Ese oscuro objeto del deseo). Aviva, la protagonista, es representada por seis actrices y un actor de edades, complexiones y colores diversos. Los cambios, lo comprobé experimentalmente evitando advertir a mis acompañantes lo que había leido por ahí sobre la película, pueden resultar confusos y hasta tensionantes si no se llega preparado (la otra posibilidad es que las personas de República Checa sean particularmente sensibles a éso, pero a mi me gusta generalizar más). En un artículo corto de Solondz que encontré por ahí dice que, independiente de las connotaciones metafóricas, él lo hizo principalmente porque le gusta cuando en series de televisión, de temporada a temporada, cambian los actores o actrices que desempeñan papeles protagónicos y pretenden que nadie se da cuenta de que el ser es distinto (su ejemplo era un cambio de casting en Hechizeras, creo). Hay una reflexión a lo largo de la cinta sobre lo que cambia y lo que no y a mi me parece que el truco de Solondz la acompaña muy bien. He leido múltiples interpretaciones a diferentes niveles de lo que quiere decir el director con éso, que llegan hasta el punto de extraer un análisis psicológico de la personalidad, claramente fragmentada, de Aviva. Yo creo que la intención de la cosa pudo ser mucho más simple, casi casi al nivel de lo que dice Solondz.
[Aquí se termina el supuesto spoiler]
Como el director se cuida de tomar parte, uno devanea entre el amor profundo y el odio abismal por los personajes todo el tiempo. Aun los más excesivos de Happiness a mi me despiertan una especie de ternura rara que me descompensa un poco cuando reconozco su existencia. Me parece que Solondz le hace justicia a lo que quiere representar: Estados Unidos es un pais diverso con profundos problemas de cohesión interna debidos no solo a conflictos raciales sino a diferencias abismales entre grupos sociales promovidas, siento yo, por un sistema que parece favorecer la desigualdad, la ignorancia y la ceguera. La versión de Solondz, por supuesto exagerada, es aun así más cercana a la que el cine industrial nos pretende vender. Solondz dice: si, aquí vivimos felices, aquí vivimos seguros, aquí somos buenas personas, miren que bonitas casas, pero también nos descomponemos y explotamos, también somos hipócritas como sociedad y egoístas como individuos, todo no está bien y ésto está bien lejos de ser el paraiso en el que nos convencieron que vivíamos. Solondz no regaña, nos abre los ojos. Yo creo que eso hace bien.
