Nombre: Snakes on a Plane
Categorías: Acción, Comedia, Ciencia Ficción, Animación, Terror, Erótico, Artes marciales, Documental, Basado en hechos reales, Comedia dramática
Director: David R. Ellis
Año: 2006

Otras reseñas para esta película

Javier Moreno

Snakes on a Plane (2006)

El anti-cine está aquí

Snakes on a Plane no es cine, es hype decantado y depurado con ingredientes audiovisuales y siete buenas tazas de difusión internética, un meme diseñado para reproducirse enloquecidamente a través de weblogs y sitios de noticias con el objetivo de preparar el lanzamiento de lo que parece el producto pero en realidad es sólo una excusa que justifica de alguna manera la avalancha informativa previa (he ahí la verdadera ganancia.) Por eso es un despropósito que la veamos en cine. Por eso es más justo, más acorde a su naturaleza, que la veamos en casa violando, de ser posible, una que otra ley de copyright, y vengándonos así de la trampa que arrastra. Por eso hace un par de semanas le dije a mi mujer, recién llegada de un viaje de trabajo, que viéramos esa noche lo que la mula acababa de descargar. De qué va, me dijo ella. De lo que dice el título, le respondí, tal cual. Hay que reconocer que no suena nada mal.

Las serpientes de Snakes on a Plane son dignas herederas directas y sin sutilezas de las Hormigas y Arañas y Abejas que protagonizaron algunas de las mejores películas de desastre de los ochenta tempranos (así como varias de mis más memorables pesadillas) y que luego intentaron revivir en los noventa con bodrios como Arachnofobia que siempre se quedaron cortos. En ese sentido Snakes on a Plane es progreso, pues es justo lo que dice ser: es una película de plaga (o debería decir película-plaga) desmadrada y desvergonzada. Las serpientes muerden tetas, culos, niños, lenguas, vergas, se tragan entero a un viejo detestable y un perro chihuahua inocente, convierten en volcanes de babaza a dos parejas en luna de miel, matan al piloto y al copiloto, no se compadecen de nadie y no descansan. Matan y matan y matan y a veces también mueren, pero son tantas que poco importa. Una vez el avión despega la acción se inicia y lo que sigue es como una montaña rusa en continuo y cada vez más pronunciado descenso de mordiscos, persecuciones y muerte, y en el otro bando tenemos a un Samuel L. Jackson que ejecuta a la perfección su repetidísimo papel del badass inmutable y semiindestructible, esta vez contra las serpientes insaciables.

Hay que ver Snakes on a Plane. Hay que verla como un ejercicio premonitorio y terrorífico: Este es el tipo de cine que nos espera si nos descuidamos. Un cine que ocurre antes de las salas, que pone en práctica —de buena o mala manera— las megacampañas de expectativa interactivas de Abrams y Lindelof, un cine de publicista, sin director ni guión, un cine vacío de premisas-título escandalosas llevadas impunemente hasta sus últimas consecuencias.

Nota al margen: Por si acaso no lo han notado, ahora en Ochoymedio se pueden comentar las reseñas (e insultar directamente al reseñista.) Bienvenido todo lo que quieran decir.

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