Nombre: Milk
Categorías: Drama, Terror, Política, Artes marciales, Documental, Basado en hechos reales, Guerra, Biográfica, Histórica
Director: Gus van Sant
Año: 2009

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Javier Moreno

Milk (2009)

We will be citizens

Mientras veo Milk pienso que la suya fue solo una pequeña batalla casi perdida. Que su ejemplo y su lucha no bastaron porque cuando llegó la plaga nadie la vio. Todo el mundo desvió ligeramente la mirada y permitió por omisión que una generación entera de valientes cayera en muertes horrorosas y solitarias. Despreciados y condenados. En eso pienso. Y me llena de rabia.

También pienso en Isaac Asimov, que recibió la plaga en una transfusión en 1983 y nunca reconoció tenerla, porque esa era una enfermedad de maricones.

Es el problema de ver las cosas desde la distancia, con el final digerido y sus secuelas aún andando. Un hombre muere en una oficina gubernamental en San Francisco en noviembre de 1978 pero eso no detiene nada ni cambia nada. Las luces del teatro se encienden pero la historia, lo sabemos, continúa. Y la peor parte, el capítulo del asco, apenas se inicia.

En Cronología de los Descubrimientos, un libro que mi papá me regaló cuando era pequeño, decían que en 1977, el año que nací, se reportó el último caso de viruela y tres hombres en Nueva York murieron de un síndrome desconocido: se quedaban sin defensas. La pandemia silenciosa apenas se iniciaba.

Ese libro, por cierto, fue escrito por Isaac Asimov, ya enfermo.

¿Será que Harvey Milk siguió pensando que había ganado cuando recibió el primer tiro? ¿O el segundo? ¿O el tercero? ¿O los dos tiros de gracia en la cabeza que terminaron de barrer lo que le quedaba de vida?

Van Sant lo sostiene de rodillas unos segundos, le da tiempo para pensar, para despedirse. Frente a él, la ventana de la oficina de Dan White, su colega y asesino. Tras ella, en la calle, carteles de la ópera que vio la noche anterior. En la ópera Milk llora. Ya en casa llama a Scott, su viejo compañero, y no recuerdo qué le dice pero es algo triste. Meses atrás Milk graba una especie de testamento en caso de ser asesinado. Tiene miedo, pero no sabe de qué. Van Sant no crea un martir inocente, no. Ni un héroe sobrenatural. Su Harvey Milk (mucho más de él que de Sean Penn, todo hay que decirlo) es un hombre complicado, con debilidades, que cae, que es egoista, que se deja llevar por sus orgullos y sus ambiciones, que sucumbe finalmente al poder. Que es abandonado y pierde y pierde y gana y pierde. Una víctima de la intolerancia, sí, pero también de su desapego y su terquedad.

En Angels in America, mientras tanto, el viejo abogado Roy Cohn agoniza de pie en un hospital. Tiene un cáncer de hígado que, sospechosamente, recibe tratamientos retrovirales experimentales. Su enfermero maricón, Belize, lo acompaña, lo mantiene en pie. Roy cree que es el ángel negro de la muerte, que ha venido por fin a llevárselo. Roy le pregunta cómo son las cosas después. ¿Después de qué?, pregunta Belize. Cuando la miseria cesa, dice Roy, que ha sido mezquino, y ha odiado, y ha mentido, y se ha negado hasta a sí mismo. Belize le da a elegir entre el infierno o el cielo pero Roy no responde nada, sólo asiente. Como San Francisco, dice entonces Belize.  «Big city. Overgrown with weeds, but flowering weeds. On every corner a wrecking crew and something new and crooked going up catty corner to that. Windows missing in every edifice like broken teeth, fierce gusts of gritty wind, and a gray high sky full of ravens. Prophet birds, Roy. Piles of trash, but lapidary like rubies and obsidian, and diamond-colored cowspit streamers in the wind. And voting booths. And everyone in Balenciaga gowns with red corsages, and big dance palaces full of music and lights and racial impurity and gender confusion. And all the deities are creole, mulatto, brown as the mouths of rivers. Race, taste and history finally overcome. And you ain't there.»

¿Y el cielo?, pregunta entonces Roy. ¿Cómo es el cielo?

Ese era el cielo, Roy, le responde Belize, y a mí se me hace que es desde ese cielo de Belize donde hoy, junto a Scott, celebrando eternamente su cumpleaños, nos mira preocupado el sonriente Harvey Milk.

◊◊◊

«This disease will be the end of many of us, but not nearly all, and the dead will be commemorated and will struggle on with the living, and we are not going away. We won't die secret deaths anymore. The world only spins forward. We will be citizens. The time has come.» — Tony Kushner, Angels In America: A Gay Fantasia on National Themes

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