Nombre: El luchador
Categorías: Drama, Artes marciales, Biográfica, Deportes
Director: Darren Aronofsky
País: Estados Unidos
Año: 2008

Otras reseñas para esta película

Samuel Castro * * * ½
Javier Moreno

El luchador (2008)

El sentido de la lucha

Hoy es 23 de mayo de 1999. Este es un gran día para la lucha nacional, amigos televidentes. Un día grande y también un día triste. No miento. No exagero. Esta vez hablo en serio. Por primera vez hablo totalmente en serio. No volveremos a tener otro día como este, lo aseguro. Este es el día —redobles, por favor, Carlos, redobles, por el amor de Dios— cuando el gran Owen Hart —con apenas 34 años, USWA World Champion, dos veces Intercontinental Champion, cuatro veces World Tag Team Champion, ganador del WWF King of the Ring en 1994, miembro de la Nation of Domination, también conocido como Blue Blazer y enemigo a muerte del temido Undertaker— muere trágicamente y en directo por pay-per-view, y ustedes, suertudos, desgraciados, todavía no lo saben, pero están aquí para verlo.

Transmitiendo desde Kemper Arena en Kansas City, Missouri, US of A, esto es WWF Over The Edge. ¡Bienvenidos al mundo real!

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Creo en la lucha. Creo en la realidad de las caídas y los golpes. Creo en la sangre que derrama Randy cuando el Necro Butcher lo asalta por la espalda con una pistola grapadora. Creo en las proezas acrobáticas de estos mastodontes de cien kilos que controlan sus cuerpos como si fueran gimnastas rusas quinceañeras. Creo en la muerte de Owen Hart. Creo en el dolor de ciertos saltos y en el esfuerzo físico que implican las batallas, así sean impostadas. Creo las historias de los luchadores, en su mitología, como creo en los personajes de los libros que leo y las películas que veo. Están ahí. Me afectan. Me alegran. Me entristecen. Me conmueven. Los extraño cuando se van. Los admiro. Creo en el poder de la llave mística y en la eficiencia contundente del súplex quiebraespaldas. Creo en la superioridad Samoana. Creo porque no tengo ninguna razón para no hacerlo. Sería una tontería, un desperdicio, no creer en las historias que nos cuentan.

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Mentí. No es cierto que la muerte de Owen Hart fuera transmitida en directo. Se salvó (?) por minutos: Owen Hart cayó veintiocho metros por accidente durante un corte comercial que precedía su entrada al escenario con música, humo, pantallas fulgurantes y fuegos artificiales. Hart cayó, rebotó contra las cuerdas, dio un vuelco en el aire ya inconsciente y, ¡plam!, al piso. Murió en el acto.

El público en el coliseo, de pie, aplaudió enloquecido.

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Existe algo tras La Lucha llamado Vida Real donde los luchadores viejos matan el tiempo convertidos en puros fue. Allí son personas gastadas por dentro y por fuera que viven en casas pequeñas abigarradas de trofeos sin valor, y recuerdan esas glorias que saben falsas pero que eran mejores, mucho mejores, que la monotonía de esta supuesta Vida Real de cuentas, trabajos sin espíritu y olvido. El viejo luchador trabaja en un supermercado cargando cajas. Por las noches camina hasta su bar favorito y se deja seducir por su stripper pelirroja que quiere secretamente porque le habla y lo entiende y lo abraza con cariño cuando lo ve. Porque le baila. Porque es su amiga. Algún día debería verla fuera de ahí. Un jueves visita a su hija y le pide perdón. Y es sincero. Y promete ser mejor. Pero luego no cumple porque la sinceridad no lo hace mejor ni lo redime. Sigue siendo exactamente igual que antes, la misma gran mierda irresponsable e inmadura, pero ahora, en esta triste Vida Real, está agotado. Por eso los sábados niega su presente asistiendo a pequeños eventos de lucha provincial donde firma autógrafos, se toma fotos con aficionados y se imagina de vuelta en las giras. La Lucha, que antes fue sólo subsistencia y diversión, es ahora en un propósito en sí mismo, una justificación paliativa del resto. No importa la mala paga ni los golpes. Pero no es masoquismo. La Lucha, así sea en el ring de un gimnasio sucio y repleto de borrachos, es el único espacio donde el viejo luchador solitario tiene sentido como persona, donde le queda algo de valor, de dignidad. Donde todavía lo reciben con música. La Lucha es una oportunidad para volver a ser lo que creyó ser. Y eso importa. Eso vale el sacrificio. No le queda mucho más. Ahí encuentra su sentido.

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"Have you ever seen a one legged man tryin' to dance his way free?
If you've ever seen a one legged man then you've seen me."

 

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